| ¿ SALVADOS ?
Las radios y la televisión vomitaban la noticia
más temida. Finalmente casi todos los países se habían
involucrado en aquella locura suicida.
China amenazó: Si en dos semanas E.E.U.U. y sus aliados no
levantan los distintos bloqueos económicos, nos veremos obligados
a lanzar nuestra bomba atómica
No podían parar a sus hambrientos. De todos modos, ya no había
mucho que perder.
Solo pocos lugares en el mundo quedarían fuera de peligro de radiación.
Unode ellos aquella selva tropical que había permanecido casi inexplorada.
De a miles se dirigieron como pudieron hacia allí.
Salvar la vida se transformó en la única meta. Pánico,
agresión y descontrolmarcaron horas desesperadas.
La familia Makia vivía a cerca de la Selva del Infierno, a solo
500 kms. Como un autómata, Coner, el padre guardó unas cajas
con alimentos, mientras Nashi, la madre, manoteaba algo de ropa .Todo
era angustia, no había tiempo para pensar. Las carreteras estaban
repletas.
Lograron llegar. Como pudieron comenzaron a internarse por inhóspitos
senderos, buscando algún lugar donde resguardarse. Negros caminos
de árboles con sus ramas gigantes los esperaban amenazantes. Sintieron
frío, ya no se veía la luz del sol.
La voz grave del periodista no dejó de acompañarlos ni un
momento, agregando aún más tensión.
Alona miraba por la ventanilla, para distraerse, pero llegó un
momento en que ya no sabía que le daba más temor.
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Repentinamente el auto se paró. En el apuro habían olvidado
cargar combustible. Bajaron del coche envueltos en silencios desesperados.
Nashi no logró dominar su terror, salió corriendo para buscar
una ayuda inexistente. Coner corrió tras ella, mientras la niña
se abrazaba a su hermanito Jun que miraba sorprendido desde su chupete.
Un grito agudo cortó el aire. Unos segundos después apareció
el padre.-Alona, rápido trae un pañuelo! pidió desesperado.
Una araña picó a mama. Hay que hacer un torniquete. Apúrate,
trae lo que encuentres, la picadura le duele mucho.
El brazo se hinchó rápido, el veneno recorrió ávido
el cuerpo de la mujer, sus ojos rodaron hacia atrás, finalmente
se desmayó.
Alona recordó aquellas tardes de televisión cuando estas
cosas solo pasaban en los documentales. Mientras se acercaba a su madre,
horribles imágenes comenzaron a perseguirla.
Nashi comenzó a temblar. Se crisparon sus manos para manotear luego
el vacío. Una compulsión la sacudió. Su querido rostro,
se transformó en mueca grotesca.
Una espuma verdosa acompaño su último suspiro.
Siete minutos habían alcanzado para terminar con su vida.
En el automóvil seguía la voz del periodista, ahora entrecortada
por la euforia: -Información de último momento
confirmado, China decidió enviar a sus embajadores a Basilea, se
firmará la tregua!
Los aliados habrían aceptado colaborar con un plan de ayuda integral
y enviar alimentos por un año.
Claudia Samter claudia.samter@fernandezprieto.us
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