TESTIMONIO

En este reino, sólo los infames,
teólogos y militares,
determinan el nombre de los días
y la esclavitud “misericordiosa”
de las personas.

Especifican el tiempo de aprendizaje,
la fugaz duración de la memoria,
quiénes son mujeres,
quiénes hombres
y quiénes hermanos.

Disponen qué tramos
de escaleras suben, cuáles bajan
y la extensión de los muros
circularmente infinitos
que separan del extranjero.

Regulan cuáles son
las alegrías que deben refrenarse
y cuáles las congojas permitidas;
dónde fluye la luz
y dónde se estanca la sombra.

Legislan el idioma y el culto,
-igualmente rústicos e irreverentes-
qué pocas puertas se abren
y que incontables celdas se cierran.
A eso… le dicen “condición humana”.

La enfermedad, el suicidio,
la miseria y la disconformidad
son, sin embargo, las únicas verdades,
aunque sean acalladas, omitidas
o disfrazadas con franca hipocresía.

Durante este año que pasé en prisión,
sólo pude dar siete pasos atormentados
para escribir, en el acero cubierto de suciedad,
dos palabras solitarias para un poema definitivo:
AUN SOY.


Lidia Blanca Castro Hernando
(MDP de la PALABRA)
castrolidia@hotmail.com


ALFONSINA

Las aguas sedientas
abrieron sus fauces.
Y vos como en sueños
te entregaste mansa.
Débil y sin gracia
tu cuerpo cediste.
Presa deseada
a un cazador experto.

El mar te concibe
como a una sirena.
Otorgas tu canto
desgarrador y suave.
Tus piernas frías
estela dibujan
y tu cabello blanco
confundió a la espuma.

Buscabas belleza
en todas las cosas
¿Quién puede negarse
a tal desafío?
No eras consciente
eso pasa siempre
se desea lo externo
como algo supremo.
El paso del tiempo,
todo desdibuja,
corroe y mata.
Tan sólo lo interno,
no muere,
se afirma y perdura.

El mar hoy devuelve
Querida Alfonsina
tu ardiente reflejo
esculpido en piedra.
Espíritu libre, rebelde y
humano.
Tu cuerpo es eterno, intangible y
bello.
Recorres la playa
perdonando al tiempo,
ayer un verdugo
hoy, tu prisionero.
La arena es testigo
de huellas perdidas
con tu cuerpo y alma
dejaste poesía.

TUQUI RODRIGUEZ - MDP
el_tuquini@yahoo.com

Siempre Nunca 
I
Siempre ha existido Nunca salvo en palabra
Y Nunca ha sido Siempre apenas la palabra
Y aquí vamos
otra vez volviendo de ida
espuma en bajamar
infinitos insignificantes
tan importantes a veces tan de campanas
tan poca cosa a veces tan de rodillas
Siempre en los balcones apuntando al cielo
y Nunca despegando demasiado del suelo
porque Siempre hay alguien que no quiere
porque Nunca nos sale bien del todo
pero por suerte
Siempre ha existido Nunca
y Nunca ha sido Siempre apenas la palabra II
Las pruebas están en los espejos
ellos miran a través del oleaje
hacen rebote en el azul más profundo
se apropian del motín de los ecos
y se sientan a leer con tiempo en popa
el catálogo de rostros trasnochados de luna
entonces saben
Nunca será Jamás tu rostro
Siempre será Eternamente
ausencia de tu rostro
y Tal Vez
y Cada Tanto
serán Un Poco Beso
Un Poco Cierto
maravilloso Relativo en el Contexto de tu rostro III
Y aquí llegamos
y qué bueno
qué feliz
aunque me resten un par de quejas
yo había planeado querernos Siempre
yo había planeado morirnos Nunca


PABLO JAVIER RESA - Buenos Aires
Del libro "De volcanes y giralunas en celo"
pablo_resa@hotmail.com

Frases célibes

· “Vengan y traigan «El Principito» que no tenemo’ nada pa’ leer.” (Gral Menendez en Malvinas)
· “Mejor pájaro en mano que sentirlo violando.” Lorena Bobbit
· “Los chistes judíos son breves, excepto La Biblia.” Blas Femo
· “El mundo es como es y está como está porque Dios no tuvo ninguna competencia al crearlo.” Maria Julia Alsogaray
· “La revolucion nos salió cara… ¡Nos arrancaron la cabeza!” Luis XVI y María Antonieta
· “Noooo. ¿Qué karate? Estoy rezando.” Daniel Scioli
· “La hecatombe nuclear adelanta el juicio final.” Beccar Varela (Tradición, familia y propiedad)
· “El enano fascista que todos llevamos dentro se me bajó a estirar las piernas, lo dejé sólo y fundé un partido político.” Aldo Rico
· “Las acnédotas son las anécdotas de un adolescente.” Guillermo Nimo
· “Es normal que haya anormales.” One, el autista.
· “Los alienígenas vienen acá porque no quieren perderse la hecatombe nuclear.” Fabio Zerpa
· “Es un lugar paradisíaco, pero Disíaco no lo aprovecha.” Marcelo Tinelli
·"Mi primo canaliza en el trabajo su energía sexual. En el aserradero se ataba la sierra a la cadera.” Jacobo Winograd
· “Lo único que tiene de bueno la hecatombe nuclear es que no nos van a comer los gusanos.” Dr Cormillot
· “Todas las vivencias que fui mamando desde chico me convirtieron en un alcohólico.” Gral Galtieri
· “Los dinosaurios desaparecieron porque no cabían en al arca de Noé.” Pastor Gimenez
· “La silla eléctrica es como un electroshock pero a lo bestia.” Abadi
· “La música calma a las fieras, pero a las yeguas las excita.” Veterinario Romero
· “La vida en el medioevo era: ¡Bárbara! ¡Brutal! Perdón, la vida en el medioevo era bárbara y brutal.” Susana Gimenez
· “¿Qué fue antes el huevo o la gallina? El huevo ya que se cocina más rápido.” Gato Dumas
· “¿Los transexuales sufrirán el problema del «miembro fantasma»?” Mauro Viale
· “Sólo sé que no cenaba.” Sócrates

Gustavo Olaiz
(MDP de la PALABRA)

 

mínimos


Sobre tu piel barcaza
dibujo labios
para la geografía de mis ruegos


Detiene el sol la encomienda de los dioses
Entre mortajas de viento
la lluvia lame el vientre de las vírgenes


La heredad cansa
donde mayo tiembla

Inasible grito de pez
Cosmovisión de los cobardes
Multiplicidad en espera

Y ya no quiero ser testigo

 

MARCELA PREDIERI
MDP

Puente Sixto Ramírez

 

Juan Manuel de Avedechis era el único sobreviviente constructor ayudante del puente Sixto Ramirez. Éste era un pequeño puente, que unía a los pueblos de 20 de setiembre con el de 9 de Julio. Pasaba por entre los dos pueblos el arroyo 25 de mayo y era lo suficientemente ancho como para que pudieran construir un puente. Sixto Ramirez no era arquitecto. Pero se adjudicó el título al haber construido, gracias a la ayuda de Juan Manuel, una decena de casas y cobertizos en el pueblo de 20 de setiembre.
De Avedechis era robusto, de bigote canoso y puntiagudo. Hablaba lento y poco claro, sin mucha educación. Tenía ojos de soñador. Son esos ojos que nadie puede olvidar. Ojos con los cuales a uno le cuesta no creerle. Lo primero que dijo fue - Espero que no derrumbe el puente de Sixto – con la voz áspera. - ¿Sabe por qué lo construyó?- Moví la cabeza diciendo no- Porque estaba enamorado...- El silencio fue de un minuto y diez segundos. Parecía eterno.
- Estaba enamorado de Rosario Sanchez Iguaratí. Era hermosa dicha mujer. La conoció de vista el pobre. Amor a primera vista...- Volvió al silencio cronometrado.- Ella también estaba enamorada... Si lo sabré...- Ya el silencio se me hacía más corto. – Sabe, Sixto hizo este puente sólo para besarla... estaba loco... tenía planitos de todos los colores, la cantidad exacta de madera, cuerdas que él mismo había hecho. Yo era su primer ayudante, estaba también el pobre de Miguel Robledo, que era mi ayudante, o como Sixto le decía: “segundo”. Le digo pobre porque murió muy joven, construyendo el puente. Empezamos a construirlo allá, como en el mil novecientos, tardamos mucho tiempo...- Hizo su pausa religiosamente- más de lo que Sixto pensó. Se pasaba las noches hablando con la señorita Rosario, de borde a borde del arroyo. Se miraban mucho, y se despedían durante horas hasta que Rosario se mezclaba entre las sombras de los abedules.

A la semana de empezar con el puente, Robledo se muere. No va que el torpe se cae a una piedra, y se pega justo en la cabeza. No sabe las cantidad de muertes que trajo este puente...- volvió el silencio. Se hizo más largo éste intervalo de tiempo, ya que Juan Manuel se levantó para ir al baño. Cuando volvió fue directo a la alacena y tomó dos vasos, los llenó con vino. Nunca tomó ni un sorbo. – Pobre “segundo”...- murmuró por lo bajo y volvió al relato- Sixto igual siguió con su plan de construir el puente, como le dije antes, era por amor. Trabajamos el triple ahora que se nos había ido el pobre, y muchas tardes, Rosario estaba del otro lado observándonos trabajar. Le confieso que muchas veces miraba a Rosario, me enamoré por la persistencia de no enamorarme ¿sabe cómo es eso? Es contradictorio, pero fue cierto. Sixto en el trabajo era muy profesional.- se hizo un tiempo y quería hablar antes del minuto diez, pero no podía, su voz se resquebrajaba.- Rosario murió...- volvió al silencio de ultratumba – Sixto nunca le pudo dar ese beso- silencio- Sixto murió de amor- silencio- No sé por qué le cuento esto...- le temblaba la mano con la que sostenía el vaso que rebalsaba de vino- Al terminar el puente se hizo una gran fiesta... Le pusieron el nombre de Sixto Ramirez, como usted ya sabe. Sixto fue el primero en cruzarlo. Fue directo a la casa de Rosario...- El tiempo se detenía en cada segundo que pasaba, Juan Manuel estaba destruido, no sabía si dejarlo que termine la historia o postergarlo para otra vez. Me estaba por levantar, y Juan Manuel me agarró con fuerza del hombro no dejándome ponerme de pie.- Cuando llegó a la casa de Rosario, ella ya había muerto. Estaba mal de salud, siempre estuvo mal de salud. Sixto igual la besó, ahí muerta en su habitación. Sixto enfermó muy rápidamente. Es que Rosario le contagió la peste. Acá entre nosotros, Sixto quería morirse al no poder estar con Rosario ¿Sabe? Hubo otras muertes por amor en este puente, pero sólo le voy a contar la primera y más importante para mí...-


MARTÍN ARREGUI
(MDP de la PALABRA)
tinchopunk@hotmail.com