TELEPATÍA

 

 

Mi tren había llegado unos minutos antes de lo previsto. Hojeaba una revista en el bar de la estación, mientras esperaba a Nicolás, cuando sentí con incomodidad que alguien me observaba. La sensación era tan fuerte, que me hizo ver hacia el fondo del salón, donde una mujer, vestida de negro, estaba sentada sin quitarme la vista de encima. Traté de ignorarla y continuar con la lectura, pero mi mirada, una y otra vez, chocaba con sus ojos ansiosos y su pelo de fuego. Sólo conocía a Malena, la hermana de Nico, con un color tan furioso en el cabello. -¿Me conocerá? ¡Faltaría que sea una lesbiana! ¡Esa cara me parece familiar! ¡Nico siempre es tan impuntual! ¡Ojalá se vaya pronto, no puedo ni levantar la vista!- Después de un rato, tratando de concentrarme en lo que leía, advertí aliviada que se ponía de pie para marcharse.
-¡Llamalo porque no va a venir!- escuché que alguien susurraba pero cuando miré, ella ya estaba muy lejos. No había otra persona cerca, pensé que tal vez, lo habría imaginado.
Pasaron los minutos. Aquellas palabras rondaban mi cabeza como un satélite. Sentía la espalda húmeda y fría. Empecé a hacer conjeturas. Salí casi corriendo en busca de un teléfono. Mientras marcaba el número, apareció ella. Trataba de decirme algo inaudible, pero al mirarla, veía la cara de Nicolás empapada en la sangre de su pelo, el cuerpo envuelto en la mortaja negra de su traje. Tuve la certeza de que algo malo había pasado. Comencé a llorar.

-¡Andá hasta el hospital de la Merced! - alcancé a escuchar esta vez. Ni siquiera lo pensé, enseguida tomé un taxi y otra vez, al darme vuelta, ya no estaba. En ese momento sentí que lo que hacía era ridículo, estaba yendo a donde una desconocida, quizás una demente, me estaba enviando, -¡Estará muerta de risa!- comencé a dudar de mi propia cordura y estuve a punto de decirle al chofer que volviera, pero algo, me decía que debía ir. Estaba en terapia intensiva. El médico fue parco, pero alentador. La enfermera, servicial y positiva-¿Vos sos Yamila? - me preguntó- Cuando despertó de la anestesia te llamó muchas veces. Dos tipos, quisieron entrar a la casa cuando entraba el auto en el garaje, y uno de ellos le disparó en el estómago. Pero va a salir adelante, porque es joven y fuerte.
Ahora estaba dormido. Lo tomé de la mano y él respondió apretando la mía, me acerqué para besarlo y escuché
-¡Gracias, gracias, Mara!
Salí confundida. Encontré a su padre sólo en el café e imaginé la aflicción del pobre viejo, viudo desde hacía dos años. Para animarlo le conté que el médico era optimista y sobre su respuesta al tomarle la mano; él a su vez, me dijo de su desesperación al no poder localizarme cuando Nicolás me llamaba; luego mi curiosidad pudo más y le pregunté quién era Mara.
-¡¿Nunca te dijo el nombre de su madre?! ¡Pobre Mara, antes de morir me lo encomendó tanto, tanto!- Se puso a llorar. Sacó su billetera y besó una foto varias veces, luego la apoyó sobre la mesa para buscar un pañuelo. Yo dejé de escucharlo, me costaba respirar, desde dentro de la billetera y detrás de una funda plástica gastada por los años, la pelirroja, me sonreía alegremente

Beatriz Silva bombinibetty@hotmail.com

MI ALMA ESTÁ ROTA

Camino a ciegas, no veo el camino
Mis pasos pesan, tambalean
Ropas negras cuelgan de mi cuerpo
La cabellera sucia y desgreñada cubre
mi rostro
Me guía un puntito de luz en el
horizonte
Ya no lo veo, ¿lo habré imaginado?

Me hundo, me canso
No puedo respirar, no puedo gritar
Me alejo del mundo, sueño que no existo.
Descanso
Despierto en una clínica
Mi alma llora, mi alma está rota
Un grito nace de mis entrañas ¡Quiero
vivir!
Busco ayuda, peleo todavía a ciegas
Lentamente, casi sin darme cuenta
mi noche amanece

VERÓNICA (MARKAS)

 

 

 

 

 

TV Adiction (canción)

Propaganda de cigarrillos.
Propaganda de whiskies.
Propaganda de lo sutil
entre películas mediocres.

Ya no sé si las he visto.
¡Ya no me interesan!
Ni sus títulos, ni sus tramas,
soy TV-adicto ¡Aaaaaaahhh!!!!

He visto mucho más
de lo que tenía que ver.
Me arrepiento de haber gastado
tanto tiempo, en vez de leer.

TV-adicto yo soy.
TV-ADICTION ¡Ya no quiero sufrir!
Entre la pantalla y yo
hay un ciego transmisor.

Todo es una farsa en TV.
¡YO LO SÉ! ¡YO LO SÉ!
Las imágenes pasan cada vez
más rápidas, para enloquecernos.

 

Las modelos “Top” que no dicen nada.
Los “Talk shows” que confunden
a la gente que se ve identificada,
en un conventillo de pavadas.

Las novelas irreales,
los comerciales elitistas
sólo para gente de nivel,
nos dan la cuota de estupidez.


Son las cuatro de la madrugada
la pantalla está apagada,
el silencio es absoluto en la ciudad,
puede ser una buena señal.

Para que mi adicción a la TV
la reemplace por una mujer.
¡Eso es lo que quiero!
¡Eso es lo que haré!

Gabriel RODRIGUEZ


	         Decadencia

Aquí
       entre los senos de la noche
un gato al claroscuro de la mueca
       se escapa entre la piel
                       y el aliento del musgo

Acaricia 
          las espaldas de las copas
el vino 
           (y nos recuerda haber sido 
                       sólo el roce
 de una uña de tango entre las tejas)

A punto de claudicar
           tu verso 
                     pelirrojo en las vigilias
se ahoga entre la tos y un epitafio 

La luna está en declive
                                resbala 
                                            parda
otra vez  hacia la vida


                                  Marcela Predieri
	  
A CASA

Llueve.
Es la hora donde el gris
anula los contrastes.
El humo del café
se mira en la vidriera
como el hálito botado de mi boca.

Huele a nubes el aire,
las luces reverberan,
cuelgan boca abajo
su temblor de reflejos.


La realidad irrumpe sin propuestas
y un caos de humedad
desabriga el instante.
Erguida la solapa
protege apuros de áspera textura,
refugia secretos
donde alienta distancias
con imagen de sopa.


El momento presente se transforma
en vértigo de ruedas.
Lluvia al revés
violadora de botas,
charco tras charco
se trepa por la médula
y me expulsa
detrás del estornudo.

¿Cuánto tiempo me espera
para encender el fuego?

                          Vilma Brugueras
                     vilmabrugueras@infovia.com.ar