MEMORIA

Tu imagen está en mí como un espejo
que te devuelve frío, inevitable
sin brazos ni boca para amarnos
la espalda en el túnel de otros días.

Te devuelvo las mañanas y las tardes
y libero tus manos de mi cuerpo
con mis manos descascaro tus palabras
que rodean todavía mi silencio,
guardaré para mí aquellas noches
que endulzaba el olor de tu llegada
noches de sol y bruma, de arcoiris
preludio de latido y de agonía.

He muerto de tu ausencia ya mil veces
bajo esta piel cansada de deseo
la mirada llorosa de buscarte
la garganta ahogada en desamparo.

Me amenaza una sombra que enmudece mi alma.
Aquí abajo todo es negro, todo es frío...

Beatriz Silva bombinibetty@hotmail.com

UN MOMENTO

    Descubrir tu cuerpo ruin
     tu cuerpo que no quiere
        y  quiere descubrir

  tu cuerpo que necesita verse
   descubierto ante mis ojos
          ante otros ojos

O preferís seguir cubierta
que descubrirte necesitándome
      revelando secretos
   despertando urgencias

            fundidos

      pero sin prisiones

               Y yo

     descubro mi sexo
      entrego palabras
      un breve refugio
      tan solo mi piel.

   Octavio Morete octaviomorete@hotmail.com



EL SILENCIO
 
Empapado de sangre
y grasa muestra
los dientes por una ventana. Ahi estaba
alisándose los cabellos
               el silencio.
Afilando una navaja.
 

René Villar

renevillarsecretario@yahoo.com.ar

Adagio al corazón

Si no doliera tanto
diríamos
que es facíl seguir
cuando los sueños mueren
Si no doliera
hasta hacernos creer
que el sol no está
aunque siga alumbrando
Si no doliera
no quedarían a veces las manos
ríspidas
muertas
Si esta caja
que recibe los golpes más duros
no doliera tanto
podríamos decir
que todo es fácil

BLANCA ZARZA

De muerte

Sujetaba la frágil mano del occiso. Me temblaba absolutamente todo, en especial el mentón. Era imposible controlarlo. Su cara era permanentemente blanca. Sus ojos tenían una esencia desconocida por mí. Me miraban fijo. Especulaban una gran diferencia de conocimiento hacía los míos. Me veía indefenso. La suerte parecía estar de mi lado. El muerto no podía hablar. Pero miraba. Observaba. Pero callaba. Era el silencio su aliado, y mi mayor enemigo.
Solté su mano con desprecio. Era el único que estaba presente. Antes de salir lo miré, me reí, lloré. Lo volví a mirar, esta vez confesé. Grité toda la verdad. Pero su vista no parecía calmar. Sus ojos buscaban algo más. Ni mi llanto los iba a sosegar. Ni mi confesión podía debilitar su mirada. Fuerte. Estable. Permanente. Le volví a agarrar la mano. Le volví a pedir perdón. Sus ojos tenían fuego. Su vista era penetrante. Le seguí gritando. Mis ojos se nublaban y pendían de un hilo.
A lo lejos apareció un hombre vestido de negro. Absolutamente elegante. Callado. Parecía flotar en ese ruidoso suelo de mármol. Se acercó al cuerpo sin vida. Se arrimó al cajón inerte. Le bajó los párpados. Me miró pidiendo perdón. Se alejó de la misma forma elegante y sorda. Ya su mirada no me iba a molestar.

MARTÍN ARREGUI
tinchopunk@hotmail.com

Aforismios

1) Los enemigos de mis enemigos son mis amigos.
2) Contemplé el crepúsculo largo rato. Y me aburrí muchísimo.
3) Colón descubrió América en el viaje de vuelta.
4) Haz el bien sin mirar a quién. Haz el mal personalizado.
5) Errar es humano, embocarla es divino.
6) Ningún hombre es libre si piensa mucho en su pasado en una cárcel de máxima seguridad.
7) Si todos nos tratáramos como hermanos ¡qué pocos casamientos habría!
8) Antes de reaccionar cuenta hasta diez. Antes de arrojar la granada no lo hagas.
9) A la larga el fumar nos mata. O tal vez tengamos la suerte de morir de otra cosa antes.
10) Libido: amor a la vida. Lícito: amor a la cita.
11) Miento, luego existo.
12) Al que madruga... Dios le tiene lástima.
13) Hete aquí uno de los dilemas del hombre moderno: ¿cuál de las dos colas es la más rápida?
14) Solo no le temo a Dios, de allí para abajo le temo a todo el mundo.

GUSTAVO OLAIZ

La poesía ¿se corrige?

Una de las características fundamentales de la poesía actual es cierta disonancia, cierta oscuridad que crea en lectores de edad algo muy parecido al desconcierto, una tensión que mucho dista del reposo que generaba la lectura de poemas años atrás. Yo no entiendo la poesía moderna, dicen. Sin embargo, si recordáramos citas tales como las de Baudelaire Hay cierta gloria en no ser comprendido … veríamos que esta dificultad no es nueva. La poesía MODERNA cuenta con por lo menos con 150 años de nacida. Montale a su vez decía Si el problema de la poesía fuera hacerse entender, nadie escribiría versos … O sea que podríamos decir que esta oscuridad siempre ha sido deliberada. La pregunta es hoy ¿sigue siéndolo? ¿O es fruto del descuido? De un escribo lo que me sale…. Lo que siento o y…la verdad no sé lo que quise decir…. ¿Es eso poesía? Acá entran en juego otras razones, una de ellas puede ser la irresponsabilidad
«El que un hombre sea o no un gran poeta, dijo EZRA POUND, escapa a su dominio; acaso su calidad de poeta provenga del rayo del cielo, del ‘fuego de los dioses’, o como quiera uno llamarlo. Pero el instrumento que ha de registrar ese rayo está a su cargo; es culpa suya si no resulta un buen artista y, más aún, un artista impecable.»
Es cierto que todo poema aspira a ser una entidad que se baste a sí misma, pero El escritor es para el poema un operador de la lengua. Entonces ¿qué es lo que puede hacer? Puede hacer que los significados se disparen en múltiples direcciones transformando al texto en expresión polifónica, puede hacer que El verdadero contenido pase a ser la tensión entre las fuerzas formales que dislocan la correspondencia entre el signo y lo designado; puede buscar un lenguaje sin objeto comunicante o bien, como dijo Diderot “ trabajar un habla emblemática, un tejido Jeroglífico donde las fuerzas sonoras impresionan más profundamente que las ideas.
Todo esto lleva a una ampliación del concepto de la belleza del poema. De esta manera cambia el «nombrar» de las cosas; y el lenguaje pasa a provocar, a subyugar al objeto haciéndolo único e irrepetible.
Góngora fue el primero en descubrir que la creación no se debía medir con la realidad sino consigo misma, de ahí el énfasis puesto en la fuerza transformadora que crea imágenes con valor de mito. Esta fuerza transformadora es la que dio en llamar «fantasía metafórica». La diferencia respecto a toda lírica anterior es que el equilibrio entre contenido y modo de expresión se rompe para dar la técnica su máximo poder quitándoselo a las musas.
Fácil sería demostrar la afirmación de Benn «La inspiración no guía sino que desorienta si pensáramos que toda creación poética nace o debería nacer de un profundo silencio... De no ser así todo ese juego de libertades formales se transformaría en un completo caos. Es por eso que a los poetas, sobre todo después de Mallarmé, les gusta hablar de álgebra, de laboratorio de operaciones. El poeta de este siglo es un pensador. Eliot ya veía en el acto poético un trabajo de precisión que lleva consigo obligaciones parecidas a la construcción de una máquina o el torneado de la pata de una mesa. Y Para Valery escribir poesía equivalía a ensayar las combinaciones entre zonas de significados intercambiable y de distintos efectos sonoros hasta hallar aquella única combinación que posee la imprescindibilidad de una fórmula matemática.
En dos palabras: es el LENGUAJE elevado a su máxima expresión la piedra fundamental de la poesía contemporánea. A veces Un lenguaje desnudo, sin poder comunicante... que encuentra al poeta y con él se debate porque sólo el lenguaje puede salvarlo. Un lenguaje que ha de diferenciarse de la prosa
y digno de personas capaces de entenderlo”. Y es La existencia de este lenguaje único, razón por demás valedera para luchar con garras y dientes a fin de no ser devorados por la amorfa mediocridad imperante en estas décadas.
Pero los poetas estamos solos, ensordecidos frente a las enorme garganta informativa de radios, periódicos y video clips, saturados de color, imágenes y asombro ante las pantallas de video, mudos frente al bullicio de la ciudad y hartos de impaciencia _una impaciencia tal que nos impide gozar del silencio imprescindible para poder comulgar con un poema.
Tal vez sea por esta falta de ojos y oídos que este lenguaje sea aun rotulado de críptico o ilógico, cargados de rupturas e incongruencias.
Tampoco creo como en el caso de Freud, que la poesía sea fruto del fluir de “oscuras visiones primigenias” para las que el poeta es un médium (teoría que dejó profundas secuelas en los surrealistas. El poeta debe poner orden al caos inspirador elaborando, relacionando, construyendo.
Muchas veces nos ponen como contrapartida a los poetas malditos, seres atormentados, consumidos por el Opio, el alcohol, la locura y las pasiones. Es cierto que nos legaron una obra escrita con las entrañas pero en el otro extremo estaba el talento lacerado y brillante, la genialidad. ¿Somos nosotros geniales? En nuestro país el coletazo de ese huracán que fueron los poetas malditos hizo sus estragos respectivos en algunas generaciones de poetas y escritores... Así muchos se lanzaron a la noche. Algunos con talento, otros con mucho caradurismo y excelente hígado se etiquetaron como poetas Pero ojo: A pesar de todo, este poeta maldito es preferible a muchos otros poetas potables, ganadores de premios, que no cometen faltas ni excesos de ningún tipo.... para quienes la poesía actual sigue siendo rara y oscura, para ellos la poesía está en arcaicos poemas de sílabas contadas o en el poema prolijito y de autoayuda. Eso tampoco sirve
Entonces ¿qué hacer?
A escribir se aprende escribiendo y, sobre todo, leyendo, viendo procedimientos de otros poetas, para ir descubriendo los propios.
De las cartas de Flaubert A Louise Colet.1852. leo (...) Llevo siete días en estas correcciones, tengo los nervios de punta, me apresuro y habría que hacer esto lentamente; descubrir en todas las frases ,palabras que cambiar, consonancias que eliminar, etc., es un trabajo árido, largo y en el fondo humillante . A ti no te llevaré nada; no te enseñaré ni una línea hasta que esté completamente terminado, por muchas ganas que tenga de hacer lo contrario (...)
Soy como un hombre que tocara el piano con balas de plomo en cada falange. Pero cuando haga dedos, quizá resulte algo bueno. Creo que lo que hacemos no es para nosotros, sino para los demás; el arte no tiene nada que ver con el artista ni con lo que siente. La pasión no hace versos y cuanto más personal sea más floja será. No juzgues mi rigidez. Nada se consigue sin esfuerzo. Todo tiene su sacrificio. La perla es una enfermedad de la ostra y el estilo quizá el derrame de un dolor más profundo. . ¡No!, «no toda mi felicidad está en mi trabajo, y planeo poco en alas de la inspiración». Al contrario Mi trabajo es mi tormento, me rasco hasta hacerme sangre. Esta voluntad que me llena no impide los desánimos ni los cansancios.
Me pregunto ¿tenemos nosotros esa voluntad? Acaso sin ella podríamos llegar aunque más no sea al tobillo de Flaubert?

Ah, pero me hablás de un narrador…. Dirán Uds. Bueno Vayamos en busca de un poeta: el gran poeta francés Paul Valéry dijo que el estado de inspiración no es el estado conveniente para escribir un poema

Y lo mismo, García Lorca quien expresó:
El poeta que va a hacer un poema (lo sé por experiencia propia) tiene la sensación vaga de que va a una cacería nocturna en un bosque lejanísimo. Un miedo inexplicable rumorea en el corazón. Para serenarse, siempre es conveniente beber un vaso de agua fresca
Hay que salir. Y este es el momento peligroso para el poeta. El poeta debe llevar un plano de los sitios que va a recorrer y debe estar sereno frente a las mil bellezas y las mil fealdades disfrazadas de belleza que han de pasar ante sus ojos. El poeta debe ir a su cacería limpio y sereno Debe tapar sus oídos como Ulises frente a las sirenas, y debe lanzar sus flechas sobre las metáforas falsas y mantenerse firme contra los espejismos sin orden o ni belleza... que le irán sin duda acompañando. Haya veces que tendrá que dar grandes gritos en la soledad poética para ahuyentar los espíritus fáciles que quieren llevarnos a los halagos populares. Momento peligroso si el poeta se entrega, porque como lo haga, no podrá nunca levantar su obra. . El estado de inspiración es un estado de recogimiento, pero no de dinamismo creador. Hay que reposar la visión del concepto para que se clarifique. No creo que ningún gran artista trabaje en estado de fiebre... La inspiración da la imagen, pero no el vestido. Y para vestirla hay que observar ecuánimemente y sin apasionamiento peligroso la calidad y sonoridad de la palabra...

De una forma mucho más simple el alemán Benn de alguna manera lo resume con esta frase: Enfrentarse a un poema es para el autor como domar un león. Yo me pregunto ¿quienes están dispuestos a asumir ese riesgo? A asumir que no somos tan perfectos, que lo que sentimos es importante para nosotros pero no lo es para el poema como obra de arte,… asumir que hay que tirar mucho… ¿Cuántas fotos les salen bien de un rollo de 36? Cuántas deben descartar’ ¿de los últimos 36 poemas escritos ¿Cuántos descartaron? ¡Seamos francos! Tenemos un amor desmesurado hacia nosotros mismos y muy poco amor y muy poco respeto hacia la palabra o la poesía.
Edgar Bayley bien dijo La poesía no es lamento, confidencia, no es lo que a mí me pasa o les pasa a los Otros. Todo eso son materiales posibles -no los únicos- para la experiencia de la poesía.
En la mera inspiración –refuerza Marcelo Di Marco, que muchos endiosan- la imaginación se parece a la correntada de un río: a veces será más o menos caudalosa, pero siempre traerá en sus aguas tanto oro como desechos. Y aquí interviene la fábrica del poeta. En ésta, la segunda etapa, aparecen todos los trucos, las herramientas y los procedimientos que nos permiten ejercer cierto control sobre nosotros mismos para poder dedicarnos de lleno al poema, dentro de su territorio que es el lenguaje.

Pero eso tiene remedio LA POESÍA SE CORRIGE. Tomando no sólo los consejos de Marcelo Di Marco, sino todos los que pude hallar en libros, manuales, revistas, charlas... más mi experiencia personal pude armar este «coktel». ¿Qué es lo que tendríamos que hacer?
• Volcar las cosas como son, sin pensar…. escribir con el pellejo, con el corazón pero después … Ya que somos capaces de Mirar el mundo de una manera diferente , tomarnos el trabajo de decirlo de una manera diferente
• Lo importante no es lo que está dicho sino cómo está dicho. No hay grandes temas como no hay temas pequeños. El poeta español Pedro Salinas consideraba, por ejemplo «premisa indispensable mantenerse lo más alejado posible de objetos y temas ya que sólo así el movimiento creador del lenguaje podía desenvolverse». Pero si queremos hacer caso a Dylan Thomas : habría que usar mucho detalle en lo temas nimios y tratar con muchísima sobriedad y muy pocas palabras los grandes temas
• ¿Y el YO? ¿Realmente creen que somos tan importantes? Para escribir poesía hay que atravesar la realidad. Tal vez usarnos como excusa pero el lector de poesía busca en nuestros libros: poemas, palabras ¡No nuestra biografía! …Es cierto algunos lo hacen, pero a esos es mejor perderlos por el camino o sugerirles que compren la Hola o se dediquen a la psicología. Nosotros los poetas somos trabajadores de la palabra, no streapers a los que nos encanta mostrar la cruda desnudez de nuestras almas. …. Ya sé que hay quienes lo hacen…yo les pregunto ¿son poetas?
• Ser uno mismo y dar por tierra lo preconcebido, esa forma culturosa que nos metieron el la cabeza en la escuela. No existe una manera CORRECTA de escribir un poema. Existe una manera única y es tarea del poeta DESCUBRIRLA, ELABORARLA con responsabilidad para que pueda ser lo que pedía Joyce: la configuración .de lo intelectual y de lo emocional con un fin estético. Pero sobre todo la poesía es un acto de conocimiento, de búsqueda interna, de contemplación, de indagación profunda Lejos está de versitos para la feliz quinceañera o el homenaje al empleado fiel ¡Eso es prosa versificada! ¡Eso es prostituir la poesía!
• Evitar el lugar común, adjetivos que no dan vida (pensar en adjetivos insólitos o en aquellos que aporten algo que el lector no sabe o no imagina… ¿qué sentido tiene poner noche oscura o luna plateada?) Hay que suprimir perífrasis rebuscadas, repeticiones conceptos redundantes, palabras con «prestigio poético» (por ejemplo: aurora, luna, pétalo, nieve, niña, crepúsculo, rocío, etc.
• Procurar síntesis o sea : suprimir, podar, podar, podar, podar
• Tener siempre en cuenta el contexto
• Buscar un remate acabado pero no “moño” , ni explicación , ni moraleja
• Releer en voz alta para Atender a la música del poema, ¿hay rimas internas?, cacofonías, ¿faltan o sobran sílabas (aún sin contarlas, no estamos hablando de métrica sino del aspecto rítmico del poema
• Revisar La puntuación ¿usaremos la tradicional o nos desprenderemos de ella? Si es así demos a leer el poema a otro para ver si la disposición espacial ayuda para que el otro lo lea como yo quiero escucharlo Pensemos ¿por qué bajar este o aquel verso? Por qué darle + o – espaciado ¿tomaremos elementos de la concreta? ¿Cuál será su lugar en la página? ¿con qué tipografía? ¿Y las mayúsculas?
• Aprovechar las posibilidades que ofrece el título como parte integrante del poema para que Invite a la lectura y le agregue algo
• Enriquecer el texto utilizando los recursos estilísticos… para eso están
• Forzar al lenguaje a ir más allá, más allá, más allá, más allá, hasta que pueda decir lo indecible, comunicar lo incomunicable, ESA ES LA ESENCIA DE LA POESÍA
Y reconocer que no somos perfectos, por lo tanto no lo es tampoco nuestra obra. Podemos equivocarnos, podemos cometer errores y PODEMOS CORREGIRLOS
Me pregunto: ¿Podremos redimirnos gracias a la voluntad de ser mejores? Particularmente coincido con lo que afirmó en una oportunidad Ezra Pound: es una verg•enza que la obra de un hombre no muestre un progreso creciente y una mayor perfección de principio a fin, porque la maestría en el arte es obra de toda una vida.

Marcela Predieri

Atentado a la cultura
“La plaga del plagio”


Últimamente, la mísera plaga del plagio ha vuelto a azotar y afligir el universo de las letras. Escritores, lectores, diarios, periodistas, subestimados por este arte poco creativo de tomar prestadas frases ajenas para desvirtuar esencialmente la naturaleza creadora del ser que las agrupa y las nombra.
Conforma un delito, un engaño, una simulación. Más allá de las palabras, de su infinita capacidad para transmitir sensaciones, más allá del sonido que se tiñe de voz, existe la vanidad, el deterioro del hombre-escritor, que padece también los límites de su sangre, de sus huesos.
Se ha planteado actualmente una crisis entre posturas que niegan su existencia o la justifican y otras que la repudian. Al margen de la opinión que se adopte, se ponen en peligro valores mucho más caros a esta realidad, no existe duda que su práctica es concreta, pero los límites a la creación, los legados, los préstamos, ¿hasta dónde se permiten?
¿Y el lector? ¿Alguien por un minuto se ha puesto a pensar en él?
No me miren a mí, yo no tengo las respuestas, pero puedo acercarles una ínfima visión del tema.
Ya en 1869 la Real Academia Española incorporó éste término, definiéndolo como el acto de copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias. Se presenta más bien como una actividad material muy poco intelectual y menos creativa, carente de toda originalidad, aunque se aporte, de hecho, cierta manifestación de ingenio. Existe concretamente un aprovechamiento del esfuerzo creador del otro.
Se habla de producto literario como consecuencia de la labor o poder creativo. Pero es necesario resaltar qué es crear.
El hombre crea cuando innova en lo existente, en el modo de ser de las cosas, agregando alguna cualidad novedosa en ellas, algo que estaba desde luego
en potencia pero que aún no se había manifestado,
la creación humana consiste precisamente en ese descubrimiento.
Es decir que, la creación implica la preexistencia de elementos comunes en los cuales se apoya un texto, una obra; sin embargo, lo más importante es la novedad que implican ésas ideas acomodadas de una manera particular.
El tema del plagio se ha potenciado por la multiplicidad informativa de la internet, donde escapa al pensamiento y a la razón humana, la posibilidad de imaginarse el vuelo que realiza la palabra una vez apretado ese suave click del mousse.
Una discusión se ha planteado, además, en el seno de los escritores en virtud de determinar la existencia concreta o no de una copia burda. A esto se le suman opiniones verdaderamente desconcertantes como la de Wolfgang Kayser, en ‘Interpretación y análisis de la obra literaria’ (Editorial Gredos, Madrid, 1981, páginas 73 y 74), quien sostiene: ‘Si toda adaptación de un asunto hubiera de considerarse plagio, casi no habría un solo poeta limpio de este crimen. Y si, como hizo Albrecht (en su obra ‘Lessing’s Plagiate’), se toman en cuenta todos los empréstitos de ideas y lenguaje, todos somos plagiarios. Ciertamente, no siempre es fácil determinar cuándo se sobrepasa el límite de los préstamos y adaptaciones permitidas y comienza el terreno vedado’. Pero plagiar es grave, no en vano el origen remoto de la palabra invoca ésa gravedad. Lo explica Niceto Blázquez diciendo: “Plagio es un derivado del latino ‘plagium’ y que evoca la idea de la ‘plaga’ o pena del látigo con que se condenaba a los que habían vendido un hombre libre como esclavo.»
Siguiendo con aquel delgado hilo de opinión muchos sostienen que “a partir de la Biblia todo es plagio”, posición por demás extremista y que no ayuda a resolver el tema en cuestión. Lo cierto es que, sin entrar a realizar un análisis jurídico del tema, la mayoría concluye en la necesidad del respeto mutuo a través de ciertos principios éticos que
no deben dejarse de lado al momento de sumergirse en el maravilloso mundo de las letras. Por demás, entiendo que este libre albedrío que nos ubica
a los escritores merced a un abanico de posibilidades creativas, la originalidad del texto no está circunscripta a ideas que pueden ser comunes, sino a la forma de expresarlas. No es concebible aceptar dos ideas similares planteadas de igual manera. Ahí se está plagiando.

El mismo Jorge Luis Borges en su Prólogo de “El otro, el mismo” escribió: “El escritor –llamémosle así- Alberto Hidalgo señaló mi costumbre de escribir la misma página dos veces, con variaciones mínimas. Lamento haberle contestado que él era no menos binario, salvo que en su caso particular la versión primera era de otro.”
El plagio implica también la modificación del texto original, intercambiando párrafos o modificando palabras, de allí el nacimiento de la paráfrasis –cómplice de aquel-, consistente en decir lo mismo pero con distinto lenguaje. Aquí se denota una astucia por camuflar una idea impropia, decorándola de tal manera –por medio de un ardid engañoso- que parezca otra idea totalmente desvirtuada –en apariencia- de la original.
Ha dicho la Corte de Casación de Roma: “La obra del espíritu está protegida por la ley en tanto ella sea original; una obra debe ser tenida por original cuando ella presenta un contenido de novedad, pero no de novedad absoluta, atento a que toda creación artística implica la utilización de elementos preexistentes, pertenecientes al patrimonio común, y que, en tales condiciones, basta que el artista haya sabido organizar esos elementos de una manera nueva, imprimiéndoles el sello característico de su personalidad” .
Aquí se han establecido, en principio, los límites a la creación, apoyados sobre la conciencia de pertenencia de ideas a la sociedad en general y no a un individuo en particular. Lo novedoso consiste en el modo de acomodar esos elementos, que ya se encontraban presentes, sólo que cada uno recepciona lo extrínseco traduciéndolo con palabras propias de su género y no traicionando su lenguaje.
Es decir, que en el texto inequívocamente existirán elementos naturales y elementos accidentales. Los primeros refieren a la idea pura, concebida por la sociedad y mantenida en el tiempo. Los segundos, corresponden al autor, le son propios y nos brindan una visión acercada de su manera particular de sentir la realidad. Platón decía que la belleza era el resplandor de la verdad. Esto es, cuando la verdad se desnuda, se devela, la belleza se nos presenta irremediablemente real.
No siempre ésta belleza es auténtica, sino más bien un cúmulo de premisas cobardes y mezquinas que sugieren una manera parasitaria de crear a través del otro. Se toman preceptos, ideas, palabras, sensaciones ajenas y absolutas que se manifiestan con la más torpe deshonestidad intelectual.
Sin embargo, existen muchos casos donde el permiso del autor conforma una excepción al hecho ilícito de copiar un texto ajeno. La cita conforma ésta restricción. Es la facultad que tienen los autores de incorporar a su obra pasajes breves de otras obras con el propósito de hacer más entendible la propia o para referirse a la opinión de otro autor.
Citar significa mencionar, y en estos términos se refiere a mencionar a otra obra y a su autor. Lo uno y lo otro en forma consecutiva. Este derecho requiere que la cita sea fidedigna, es decir, que transcriba la obra y mencione a su autor de manera que pueda ser consultada respetando el nombre y la idea de éste. Está permitido tomar parte de obras ajenas para realizar notas, críticas o comentarios.
En definitiva, más allá de la marginación de las palabras en textos vacíos, entramos en una cuestión mucho más moralista que constructiva. En el plagio existe una manifiesta mediocridad como artista, carente de cualidades culturales que conviven con la más absoluta mentira.
Implica, como se dijo, una actividad ausente de principios, un hábito oscuro y triste que pone en tela de juicio los valores primitivos del ser humano.
Sin embargo la peor parte se la lleva el lector, que consume la más voraz de las traiciones.
Sufre este engaño, lo padece. Pero aquí entramos en otro tema muy distante del discutido: no debiera llamarnos la atención que exista el plagio, debiera más bien llamarnos la atención que no se descubran muchos de ellos. En definitiva, es más una cuestión de educación, de formación.
Esta infidelidad, esta misma mentira prolongada en el tiempo por muchos escritores que han elegido el camino más corto, merece el más severo reproche social. Al fin y al cabo, la traición alcanza también al mismo escritor, que cercena su facultad creadora suprimiéndola por el mecanismo pobre de tomar lo escrito por otros. Algo lamentable en esencia y lastimoso de conciencia.

DANIEL LUJAN
daniellujan@yahoo.com.ar