| LA
LLUVIA ES UNA VOZ DE ESPINA
Llueve. Desde
el borde del tiempo Llueve
el domingo |
Llueve
el suburbio Percute
en mis oídos Las
miradas de otros Llueve. VILMA
BRUGUERAS |
| Somos
frutos
MIRTA NUÑEZ |
NO HAY RASTROS Caemos en el secreto de las aguas entre esas manos desnudas sobre un badajo Rodeado de todos el grito se contempla a si mismo y esa verdad recobra el infinito donde todo era agua En los hilos de la lluvia vamos palpando el ser de las palabras después gota a gota en la boca de un eclipse nos besa cada secreto Caemos vientre a vientre entre el pecho y el grito Y nos abrazamos en ese espejo de mariposa que se disuelve como olas rotas Busco la verdad y me río entre las miradas que resuenan como una campana que cierra sus párpados El espacio no es más que un claro cielo oscuro donde cada palabra se enciende hasta ahogarse LUIS ESCOBAR
luislupreste@yahoo.com.ar
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| Mi identidad es lo que me permite ser quién soy y no otra cosa. Puede que me haga perdurar en el tiempo. Se basa en un juego de saberes del que debo estar dispuesto a participar.
Mi identidad Pero también se construye
TUQUI RODRIGUEZ el_tuquini@yahoo.com |
Viaje
El horizonte Se ha mudado SILVIA TRINCAVELLI |
| UN PELO DEL HOCICO
Alertada por el olor nauseabundo que se esparcía en el corredor
y al no obtener respuesta a sus repetidos llamados en el departamento,
la portera llamó a la policía. Durban volvió al domicilio e interrogó a la portera: |
Eduardo Funes reveló algunos detalles sobre la vida de su amigo. Precipitadamente recogió los sobres que dejara sobre el escritorio
y los mandó analizar. En
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FINAL DE DUELO La muerte de Horacio me deja con 25 años de casada, maduramente
joven, enamorada y sin marido. |
Ahí escucho por primera vez su voz, profunda y segura. Paga,
sigue despacio, rodea el edificio y se detiene ante una puerta hermética
que se levanta y entramos con el auto. Elba Tesoriero
Cuento ganador del concurso Manos Solidarias 2003 |
| Subterráneos
Hay una similitud en todos los transportes públicos, en todos
ellos hay un punto en el cual con diferentes aspectos se llega al mismo
indicio. La tristeza. El sólo hecho de entrar en estos lugares
provoca que el ser humano cambie su compostura. Esta bien que los diferentes
horarios influyen en el estado de ánimo, las circunstancias del
entorno, y la compañía es fundamental, pero la mayoría
de los viajantes son solitarios. minuciosamente a todos los presentes. Apuesta cuando se baja el de
al lado, o aquel tipo que esta sentado cerca de la puerta, uno sabe
que ese lugar es para uno. Se lo merece. Se transforma en una cacería,
hasta que uno se sienta. Enseguida a uno le preocupa donde bajarse.
Todos los días lo mismo. Uno puede cerrar los ojos y sabe donde
detenerse. Pero siempre existe el temor de confundirse. Y más
cuando uno se sienta. No se acostumbra a viajar de espaldas. Uno ve
las propagandas de siglos y siglos pasados, que nunca cambian que son
siempre iguales. El tiempo no pasa. Milos |
PESADILLA
VERÓNICA
(MARKAS) |