Movimiento literario Misionero (1985 / 2005) II
Marcelo Moreyra - (Puerto Iguazú)
Días atrás, por gentileza del poeta Daniel Stéfani, a su regreso de Mar del Plata Marathónica Poesía 2005, recibí la revista La Avispa, de la ciudad homónima y en la página 24, leí un artículo titulado “Movimiento Literario Misionero (1985 – 2005)”, firmado por el Lic. Vasco Baigorri, de Aristóbulo del Valle, Misiones, el cual al haber tomado estado público a partir del evento citado, me lleva a una respuesta y reflexión del mismo carácter y no privada como hubiese preferido.
Mucho asombro me provocó su contenido, debido a la parcialidad de un tema altamente sensible para la comunidad cultural de esta provincia, lo que podría obedecer a varias razones: el hecho de no ser misionero lo lleva naturalmente a desconocer mucho del pasado reciente o tal vez alguien no le haya informado acabadamente en su momento, o la peor razón; que por mezquindad no se haya referido justa y correctamente a otros grupos y eventos muy anteriores al suyo, para promover únicamente al Grupo Ave, que dirige hace un tiempo, y sus Encuentros.
Desconozco qué actividades culturales realizaba el Lic. Baigorri allá por 1985 en adelante ni si vivía por estos lares, pero es indudable que desconoce aspectos culturales fundamentales de esta tierra. Con el regreso de la Democracia y a pesar de la falta de “entrenamiento” en el ejercicio de la libertad plena con todos sus bemoles, comenzó sus actividades en el norte misionero, en 1984, la Coordinadora Cultural Alto Paraná, liderada por Julio César Vázquez, que nació bajo el signo y el compromiso de difundir parte de la historia desconocida de estas regiones y de dar a conocer y promover no sólo a comunidades marginadas, sino a sus propias voces y productos artísticos, llevando a cabo Campamentos Culturales itinerantes, donde disertaban funcionarios de alto nivel gubernamental, como Ministros, Secretarios de Cultura, historiadores, periodistas, etc.…provenientes de varios países del Mercosur, donde los creadores de todas las latitudes y rubros, tenían un espacio importante, y la gente, la posibilidad directa de conocer y crecer. Mientras tanto, la Dirección de Cultura de Alem, creaba el “1er Encuentro Provincial de Jóvenes Escritores”, con la presencia de destacados talleristas y figuras nacionales, como también de nuestros principales autores conocidos, en cuya tercera edición se fundó el Círculo de Jóvenes Escritores del Alto Paraná, propuesto por el suscripto, que por varios años se reunía de manera también itinerante, con talleres literarios, concursos de poesía y cuento y promoción de la lectura y escritura (en ese orden), con jóvenes a partir de quince años de edad, con la guía de Juan Carlos Martínez Alva y Olga Zamboni (Miembro de la Academia Argentina de Letras junto a Hugo Amable) dirigiendo la escritora nombrada, el taller del “1er Encuentro de Escritores de Iguazú”, en 1987, con treinta jóvenes creadores y una obra teatral, organizado por el citado Círculo, que se presentaba en sociedad con un evento de semejantes características y que en los últimos años, pasó a ostentar el nombre de Martínez Alva, como homenaje aun en vida del mismo, formando parte además de (absolutamente) todas las ediciones de reuniones ordinarias y campamentos de la Coordinadora, que luego se trasladó a toda la provincia. Conociendo las inquietudes del Lic. Baigorri, seguramente lo hubiera apoyado y aportado lo suyo, de haber estado por aquí.
Luego de algunos importantes Encuentros y eventos llevados a cabo por la SADEM, entrega del Premio Andrés Guacurarí de por medio, el máximo galardón por aquellos tiempos, se crea el Grupo Horizonte, con sede en Posadas, pero con poetas y escritores de varias ciudades misioneras, liderado por el periodista y escritor, Esteban Abad y secundado por el suscripto. Inmediatamente se funda en Iguazú el Taller Cultural Siembra (multidisciplinario), por idea del teatrero, actor y escritor Juan José Burgos y de quien suscribe, que entre otras cosas, también llevó a cabo un Encuentro de Escritores nacionales y provinciales, en 1992. Con la presidencia de Abad, en 1995, la SADEM crea su primera Delegación, cuya titularidad recayó en Iguazú, en la persona del suscripto, con cuya gestión comienza un inclaudicable deseo de que Misiones tenga al fin un evento internacional de relevancia, (que se materializó ese mismo año, con la presencia de 50 escritores de cuatro países) que no sólo crezca y se mantenga en el tiempo, sino también, desde donde se premie anualmente la trayectoria de un escritor misionero, como el actual “Vencejo de Oro”, que, al decir del propio Lic. Baigorri, de los demás colegas escritores y de la opinión pública en general, junto al evento de la Ciudad de las Cataratas (Encuentro Literario Internacional Cataratas del Iguazú), es lejos el más importante, debido básicamente a la continuidad, a la capacidad convocante, al lugar geográfico, que no sólo incluye a escritores nacionales de relevancia (“y de Perú”) sino que ya ha traído a importantes figuras de seis países, en varias ocasiones y que para su edición de Octubre de 2005, ya tiene programa cerrado desde hace dos meses, con escritores de nueve países, por ejemplo, de la talla de Lina Zerón, México; de Bella Clara Ventura, Colombia y de José Manuel Solá, Puerto Rico (Premio aBrace 2004) entre otros de esos mismos países y demás invitados. Si bien es cierto, que por cosas que no vienen al caso el evento y el premio cambiaron de nombre en dos ocasiones, no es menos cierto que se mantuvo la idea original de sus gestores (desde su nacimiento en 1995) el Director del Taller La Araucaria, que suscribe esta nota y el homenajeado de este año, Juan José Burgos.
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Lo manifestado por mí, sin el menor ánimo de ofender o menospreciar a alguien, señala claramente el papel fundamental que ha tenido Puerto Iguazú y sus creadores en lo que el Lic. Baigorri llama “Movimiento Literario Misionero”, porque también desde aquí se gestó el Raid Poético Pedestre, llevado a cabo por su mentor Daniel Stéfani, de Iguazú a Posadas, por la Ruta 12, y luego, por la 14, reuniendo en un libro a unos ciento cincuenta escritores y poetas anónimos, difundiendo y promoviendo sus trabajos, con una trascendencia notable, y posteriormente, llevando a cabo el proyecto de Alberto Szretter, “El Carro Polaco”, también con singular éxito.
Felizmente, varios años después y con importantes motivaciones, nacieron grupos como Misioletras y su emblemática revista virtual, de Posadas; Grupo AVE, de Aristóbulo del Valle; El Quijote de la Esquina, Puerto Rico; Dementeazul, de Eldorado, Amigos de las letras de Horacio Quiroga, de San Ignacio y otros que están saliendo a la luz y la SADEM, que con la gestión de la poeta, periodista y actriz, Numy Silva, nuevamente comenzó a hacer Encuentros y que demuestran sin duda alguna, que este “Movimiento”, difícilmente se detenga. Y no puedo dejar de señalar los concursos literarios provinciales, que también aportan lo suyo, como el de la Dirección de Cultura de Apóstoles, “El mate”, el de FM Cuñá Pirú, de Aristóbulo del Valle y otros tantos que dejaron de realizarse.
Pero debo hablar también de otro importante aspecto citado por el Lic. Baigorri, donde interpreto cierta connotación despectiva al mencionar el tipo de escritura de los escritores misioneros, cuando dice “una literatura paisajista, ocupándose del rojo de la tierra, del mate, el agua, el monte y pintando algunos personajes”…Quizás, como oriundo de otra provincia, aún no haya permitido que todo eso que menciona y que es parte fundamental de la esencia misionera, le haya tocado el alma, ni que los duendes de nuestra selva hayan invadido su escritura, ni que la sangrienta historia nuestra y su doliente derrotero, aún vigente, le haya motivado a conocer más (no se ama lo que no se conoce). Es menester señalar en este punto, que esta peculiar tierra de inmigrantes, no sólo a inspirado e inspira a sus propios hijos a transformarse en sus voceros más dilectos y comprometidos, sino que ha motivado a escritores de relevancia y absolutamente ajenos a esta geografía, a referirse a ella, con las exactas palabras que parecieran incomodar al autor de la nota y sus amplias derivaciones: el uruguayo Horacio Quiroga, casi toda su obra, que eligió San Ignacio para vivir y morir; el consagrado nacional Alfredo Varela, con “El río oscuro”, editado en varios países y llevado al cine por Hugo del Carril, una de las mejores películas argentinas, a cuyo contenido se refirió Jorge Amado, con generosos elogios; el español Areu Crespo, con “Bajada vieja”; el bonaerense Martínez Alva, toda su obra, desde Montecarlo; los entrerrianos, Kaül Grünwald, Jacinto Cossi Issasi y Hugo Amable, con gran parte de su obra o el caso de los correntinos Lucas Braulio Arecco, Alberto Szretter y Raúl Novau, que adoptaron la “ciudadanía misionera” con todas sus consecuencias o el paraguayo Víctor Verón, con “Los pájaros sagrados” y sus demás obras o los creadores de otros rubros, como el pintor polaco Kowalski, el mismo Areu Crespo, también en la pintura o el músico Danilo Santinelli, todos ellos se refirieron y refieren a nuestra tierra, detallada, comprometida y magistralmente. O sea, “pintaron la aldea” que eligieron como suya y su obra es un hito de piedra y fuego para todas las generaciones y para los que quieran adoptar a esta provincia para el resto de sus días.
Esto no significa descartar a quienes no escriben sobre la “aldea” donde viven, porque su necesidad o no, seguramente es un proceso interior, inherente a cada uno y vendrá con el tiempo, o no lo hará nunca. Pero creo que tampoco debe promocionarse tan generosamente (e irresponsablemente) sólo la escritura estética en cualquiera de sus formas, sino también la ética, la que incluye al hombre en el gran paisaje herido del mundo, o sea, el albañil, el docente, el empleado público, el aborigen, el colono, el tarefero, las prostitutas, los piqueteros, los desocupados, etc…que están muy cerca nuestro. Podría afirmar entonces, que Misiones toda es un inmenso taller literario a cielo abierto y que nuestra escritura, vanguardista, surrealista, o lo que fuera (no me quitan el sueño estas definiciones) debería reflejar mínimamente la razón del espíritu de la lucha que decimos llevar a cabo, caso contrario, si esa lucha a muerte a favor de algo va por un carril determinado y nuestra escritura, por otro, me parece que terminaremos hundidos en la demagogia, lo cual ya ha contaminado bastante nuestra sociedad. Una de las principales enseñanzas de los maestros citados, es algo que cada día pareciera costar más: la humildad.
El Lic. Baigorri manifiesta también su preocupación por la escasa dedicación al erotismo, lo cual me parece raya la exageración, porque seguramente hay temas más importantes a ser tenidos en cuenta. Algo tengo muy claro: no se puede subestimar a quienes no se dedican a la temática que uno cultiva y tengo la convicción además, que debemos tratar de hacer lo que hacemos, de la mejor manera posible, con o sin rima, con o sin selva, pero siempre apuntando al ser humano y su moderno calvario y como dicen incansablemente todos los talleristas y maestros: el que cree tener la vocación para escribir, debe leer tanto o más de lo que escribe, porque el camino de los grandes, está lleno de señales claras y luminosas (de mucho trabajo) y creo que si intentamos por ahí, tal vez lleguemos a buen puerto.-
Marcelo Moreyra
Director Taller La Araucaria
(Puerto Iguazú – Misiones)
E-mail: moreyraiguazu@hotmail.com encuentrodeiguazu@yahoo.com.ar
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