Avispa 28 Ensayos

A propósito del Número
(Aproximación a la entelequia)

Víctor Marcelo Clementi - (Mar del Plata)

De acuerdo con la nueva ciencia, el Hombre es una posibilidad en el Azar, producto de variables y mutaciones únicas, lo que constituye un hecho irrepetible. En consecuencia, el Hombre sería algo así como un número probable en el escenario de la Vida. Tal relación entre Hombre y Número será la constante en el razonamiento subsiguiente.
Bien podría sospecharse pues, que un número fue la matriz del Hombre; o sea, un número creó al Hombre. Otro hecho es que la humanidad lo ignoró casi toda su existencia. Aquí se nos presenta la primera ambigüedad: si el Hombre no existía, los números tampoco. El Hombre no pudo ser creado por lo inexistente, excepto que el Hombre aún-no-creado existiera en la virtualidad del número. Entonces, la mente del número crearía al Hombre. Ahora, si los sucesos actúan en el Tiempo, el Hombre, en tanto secuencia, sería un lapso en lo indeterminado. ¿Qué lo autoriza pues a amedrentar con sospechas y vacilaciones -en tanto lapso- al hilo conductor que lo ha manifestado en el aquí y ahora?
Bien, regresando a la vanidad homocéntrica: los números serían entidades creadas por el Hombre para representar medidas expresables en valores y signos universales. Pero lo que nació de un esquema adquirió vida, y Vida que se rebela.

Una característica de cierto tipo de existencia (o de toda) es amotinarse contra su creador. Así lo hizo el Hombre con sus dioses, así lo harán los números con el Hombre. Los números ordenan la razón (ratio: medida) las finanzas, la geometría de tu cuerpo, la temperatura, los muertos, las galaxias y mi DNI. Los números son imprescindibles, sin ellos no habría satélites, comunicación, energía, transportes, precios. Todo volvería a barbarie.
Nuestra existencia hoy depende de los números. Pero lo más aterrador es que ELLOS lo advierten. Con el tiempo, los números generaron conciencia; la evolución se aplica a todos los estadios: materia, mente (entelequias) y espíritu. Los números son entidades concientes y conocen nuestra servidumbre. Ellos desarrollaron una empatía peligrosa con el Hombre en este juego de creación mutua. De entidades sumisas, devinieron carácter, voluntad; y lo que es peor, reaccionan sabiéndose invulnerables. O casi. Son máquinas insensibles, aunque con una debilidad: dependen del pensamiento.
Ahora mismo estoy adiestrando palabras-virus para exterminarlos; palabras que invento y domino (por el momento) y que haré soldados para combatir a los números. Sólo hasta que las palabras adquieran vida, luego conciencia y emancipen. Es la ley a la que todo creador está expuesto: tarde o temprano, aquello que nacimos nos atacará.
Cronos lo sabía, por eso devoró a sus hijos.

El hombre se suicida o no se suicida

Salomón Valderrama Cruz – (Perú)

El problema, o cuestionamiento, del suicidio ha sido ampliamente tratado y ejecutado por diversos poetas, filósofos, científicos y teólogos. Pero yo sólo quiero dilucidar, dibujar, un pensamiento y posibilidad romántica en lo que dice Emil Michel Cioran, autor de Adiós a la filosofía y otros textos: El suicidio es la única libertad auténtica que tenemos en la vida. ¡Valor! ¿Valor, se tiene o nó? Se tiene cuando se enclava el inocente cuerpo en el cuchillo criptológico?
Muchos dirán: ¡Cobardía! ¡Miedo a la vida! Me pregunto si eso, si siquiera lo pensó Thomas Chatterton cuando se esfumó de, mágicas, posibilidades vidas. Sólo hace falta contemplar el cuadro de Henry Wals que reproduce, de la manera más elevada, la “decisión del muy joven poeta”. La tragedia, el juego que nos hace espectar el suicidio es la misma potencialidad de saber que uno se va a morir, que va a ser mi decisión y no la de otro (de la misma seductora muerte, quizás, para toda respuesta).
El mismo E. M. Cioran recomendaba a sus, ingenuos, prosélitos suicidas que desistieran porque suicidarse lo pueden hacer en cualquier momento… Si lo quieres hacer hoy, por que no seguir viviendo para hacerlo, si todavía lo quieres, mañana o pasado mañana. Es ésta eufónica carnicería la que persiguió al gran y mitológico (en el plano de Claude Levi-Strauss) escritor y antropólogo José María Arguedas por muchos años (Hoy tengo miedo, no a la muerte misma sino a la manera de encontrarla). El revólver es seguro y rápido, pero no es fácil conseguirlo. Me resulta inaceptable el doloroso veneno que usan los pobres en Lima para suicidarse; no me acuerdo del nombre de ese insecticida en este momento. Soy cobarde para el dolor físico y seguramente para sentir la muerte.
Las píldoras -que me dijeron que mataban con toda seguridad- producen una muerte macanuda cuando matan. Y si no, causan lo que yo tengo, en gentes como yo, una pegazón de la muerte en un cuerpo aún fornido. Y ésta es una sensación indescriptible: se pelean en uno, sensualmente, poéticamente, el anhelo de vivir y el de morir. Porque quien está como yo, mejor es que muera. De El zorro de arriba y el zorro de abajo ; hasta que, parece que el poeta, por fin “se decidió”. Y estamos hablando de dos casos totalmente antagónicos porque, mientras que el primero era aún un niño inocente de vida que llamamos concreta, el segundo es un hombre lleno de experiencia y aterradora realidad. Pero al final los dos “se decidieron” y se suicidaron.
En la misma críptica balanza se contraponen María Emilia Cornejo y Alejandra Pizarnik. Las dos tan mujeres, tan distintas, tan niñas y malditas criaturas, benditas artistas que sufren por eso que Nietzsche llama espíritu dionisíaco. La muchacha mala de la historia, una cabal desconocida que se nutre del amor que jamás se encontró a sí misma hasta que por fin no hubo flor para un solitario camino, hermoso y desgarrado cuerpo que se fue o no pudo irse en el suicidio (sola,/ descubro que mi vida transcurrió perfectamente/ como tú lo estableciste/ ahora/ cuando la sensación de algo inacabado,/ inacabado y ajeno/ invade de escrúpulo mis buenas intenciones,/ sólo ahora/ cuando me siento en la mitad de todos mis caminos/ atada a frases hechas/ a cosas que se hacen por haberlas aprendido/ como se aprende una lección de historia,/ puedo pensar/ que de nada sirvieron los consejos/ ni las interminables conversaciones con tu madre,/ y esas largas horas de mi vida/ perdidas/ en aprendizajes extraños sobre pesas y medidas,/ colores/ y/ sabores / y/ en el vano intento de ir tras el sol/ tras el vuelo de los pájaros,/ de repente quiero acabar/ con mi baño de todas las mañanas,/ con el café pasado,/ con mi agenda cuidadosamente estructurada/ de citas y visitas/ a las que asisto puntualmente;/ pero es tarde/ hace frío/ y estoy sola. De En la mitad del camino recorrido ). La aventurera perdida que angustiada está, porque trabajó duro, muy duro para llegar a alguna cima o sima, a alguna maravillosa vida, a ese místico y malhadado l ugar donde nadie llega o sólo ella o todos lo hacen para verla y, por eso, ninguno se puede ver. Lo homogéneo en lo absoluto de la igualdad (mimetismo de todos contra todos, igual, de ninguno contra ninguno). Aquella ascendente bajadora, qué no se sabe si se suicidó o se echó a dormir en la muralla de su cama, siempre, interrogante (La luz es demasiado grande/ para mi infancia./ Pero ¿quién me dará la respuesta jamás usada?/ Alguna palabra que me ampare del viento,/ alguna verdad pequeña en que sentarme/ y desde la cual vivirme,/ alguna frase solamente mía/ que yo abrace cada noche,/ en la que me reconozca,/ en la que me exista./ Pero no. Mi infancia/ sólo comprende al viento feroz/ que me aventó al frío/ cuando campanas muertas/ me anunciaron./ Sólo una melodía vieja,/ algo con niños de oro, con alas de piel verde,/ caliente, sabio como el mar,/ que tirita desde mi sangre,/ que renueva mi cansancio de otras edades. De Las aventuras perdidas ).

Creo que no hay ser humano que alguna vez no haya pensado en el suicidio (pensado no planeado su…) Justamente como una libertad, para salir, escapar de éste mundo travilario de palabras, códigos e imágenes que nos enseñan a temer y a sentir el sufrimiento de una vida que no es sino la grosera guerra de todo lo que encontramos cuando llegamos: inocentes, límpidos, inmaculados. Simples piedras del verdadero desierto, lo desconocido. ¡Pero no es verdad! Hemos dicho que la naturaleza controla al hombre, que el hombre destruye al hombre, que la naturaleza se destruye a sí misma: cambia, se modifica, se reorganiza o juega en su todo con su todo. Entonces ¡es imposible que el hombre determine o decida su muerte con el suicidio! Porque él no controla nada.
Porque la muerte es aquello que se define en el juego, el cambio que te inventa hacerte la naturaleza (Universo = biotopo = hombre = cerdo = virus = árbol = tierra = energía…) El suicidio o la muerte es ineluctable y simplemente es algo que entorca la inevitable razón de ser parte del juego. Será por eso que en la sociedad se habla de: ¡no era hora de su muerte! ¡Milagro! (porque el avión se precipitó y de los 343 pasajeros sólo él vivió…) ¡De la muerte jamás nos escapamos! ¿Porqué se murió si sólo tenía 18 años? (puesto que el tren bala se descarriló y de los 279 viajeros sólo él murió, y era el más joven…) Como hay hombres que se intentan suicidar y no lo logran. Por la misma razón por la que Herbert George Wells inspiró la película La Máquina del Tiempo (2002; apartándonos de una postura de “cientificismo” de cinéfilo) y en ella, ni aun en ella se puede volver a vivir.
¿Qué extrañeza se piensa y se escribe aquí para afirmar esto? Será que ella me deja pensar y escribir estas huesudas ideas o tal vez soy como el rey sofista (sofista = hombre = Universo = Naturaleza…) que vive trucando palabras y viviendo de ello; pero curioso porque estoy a punto de morirme de hambre y seguro que con este artículo tampoco logro o cobro, nada, como tangentes a la magistral poética de Rafael de la Fuente Benavides (Poesía, mano vacía.../ Poesía, mano empuñada/ Por furor para con su nada/ Ante atroz tesoro del día../ Poesía, la casa umbría/ La defuera de mi pisada.../ Poesía la aún no hallada/ Casa que asaz busco en la mía.../ Poesía se está defuera:/ Poesía es una quimera.../ ¡A la vez a la voz y al dios!../ Poesía, no dice nada:/ Poesía se está, callada,/ Escuchando su propia voz. De Diario de poeta ).
Además está el drástico pintor Jean-Michel Basquiat que vive, ejecuta y corrobora la “acción del suicidio” y a polifonía vital o diversidad, consolida el enfoque del arte de Oscar Wilde, en lo que refiere a su valor o entendimiento, al final, coquetamente semejante a Charles Blanc: El dibujo es el sexo masculino del arte, el color es el sexo femenino. La pintura corre hacia la ruina. Se perderá por el color, como la humanidad se perdió por Eva. Lo que podría llamar medición del arte, diferenciación o marginación de uno respecto a otro, por así decirlo. Artista con vida de artista, artista con vida común o un común que hace arte… Sin dejar de mencionar el espejo negativo u otras posibilidades; la propuesta de la película alemana Corre Lola corre (1998), en la que el hombre imagina el posible de evitar la muerte. Cómo será esto… las propuestas están aún para tirar los dados de Mallarmé. En el vasto campo de la genética se está trazando que en los planos biológicos ya “está todo definido”, incluso el momento en que uno empieza a morir: el punto equidistante entre lo que se sube y se baja, “se desarrolla y se envejece” (velocidad cero de la vida). Pero hay que recordar que existen o existieron personas que mueren o murieron, fortuitamente, (estaciones inefables) a los 3 u 8 años y otras a los 46 o 52… Cómo concebimos la escala de subir o bajar en estas vidas… Citando exposiciones que hacen ver infinitas lunas en los mismos ojos. Vértigo (1958) de Alfred Hitchcock, donde se entiende que la muerte es un portal que evidencia otras verdades y que es probable el nexo, la comunicación, el reconocimiento entre los vivos y los muertos. Bueno, no hay mejor manera de cerrar este dialogo, atemporal, que evidenciando la capacidad infinita del arte y del artis ta, que con César Abraham Vallejo Mendoza y su, insuperable, poema Masa : Al fin de la batalla,/ y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre/ y
le dijo: «No mueras, te amo tanto!»/ Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo./ Se le acercaron dos y repitiéronle:/ «No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»/ Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo./ Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,/ clamando: «Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!»/ Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo./ Le rodearon millones de individuos,/ con un ruego común: «¡Quédate hermano!»/ Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo./ Entonces, todos los hombres de la tierra/ le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;/ incorporose lentamente,/ abrazó al primer hombre; echose a andar… (de España aparta de mí este cáliz ). Sin olvidar que toda posibilidad de libertad de suicidio finiquita en el momento en que es hora de morir. De rotar.

Movimiento literario Misionero (1985 / 2005) II

Marcelo Moreyra - (Puerto Iguazú)

Días atrás, por gentileza del poeta Daniel Stéfani, a su regreso de Mar del Plata Marathónica Poesía 2005, recibí la revista La Avispa, de la ciudad homónima y en la página 24, leí un artículo titulado “Movimiento Literario Misionero (1985 – 2005)”, firmado por el Lic. Vasco Baigorri, de Aristóbulo del Valle, Misiones, el cual al haber tomado estado público a partir del evento citado, me lleva a una respuesta y reflexión del mismo carácter y no privada como hubiese preferido.
Mucho asombro me provocó su contenido, debido a la parcialidad de un tema altamente sensible para la comunidad cultural de esta provincia, lo que podría obedecer a varias razones: el hecho de no ser misionero lo lleva naturalmente a desconocer mucho del pasado reciente o tal vez alguien no le haya informado acabadamente en su momento, o la peor razón; que por mezquindad no se haya referido justa y correctamente a otros grupos y eventos muy anteriores al suyo, para promover únicamente al Grupo Ave, que dirige hace un tiempo, y sus Encuentros.
Desconozco qué actividades culturales realizaba el Lic. Baigorri allá por 1985 en adelante ni si vivía por estos lares, pero es indudable que desconoce aspectos culturales fundamentales de esta tierra. Con el regreso de la Democracia y a pesar de la falta de “entrenamiento” en el ejercicio de la libertad plena con todos sus bemoles, comenzó sus actividades en el norte misionero, en 1984, la Coordinadora Cultural Alto Paraná, liderada por Julio César Vázquez, que nació bajo el signo y el compromiso de difundir parte de la historia desconocida de estas regiones y de dar a conocer y promover no sólo a comunidades marginadas, sino a sus propias voces y productos artísticos, llevando a cabo Campamentos Culturales itinerantes, donde disertaban funcionarios de alto nivel gubernamental, como Ministros, Secretarios de Cultura, historiadores, periodistas, etc.…provenientes de varios países del Mercosur, donde los creadores de todas las latitudes y rubros, tenían un espacio importante, y la gente, la posibilidad directa de conocer y crecer. Mientras tanto, la Dirección de Cultura de Alem, creaba el “1er Encuentro Provincial de Jóvenes Escritores”, con la presencia de destacados talleristas y figuras nacionales, como también de nuestros principales autores conocidos, en cuya tercera edición se fundó el Círculo de Jóvenes Escritores del Alto Paraná, propuesto por el suscripto, que por varios años se reunía de manera también itinerante, con talleres literarios, concursos de poesía y cuento y promoción de la lectura y escritura (en ese orden), con jóvenes a partir de quince años de edad, con la guía de Juan Carlos Martínez Alva y Olga Zamboni (Miembro de la Academia Argentina de Letras junto a Hugo Amable) dirigiendo la escritora nombrada, el taller del “1er Encuentro de Escritores de Iguazú”, en 1987, con treinta jóvenes creadores y una obra teatral, organizado por el citado Círculo, que se presentaba en sociedad con un evento de semejantes características y que en los últimos años, pasó a ostentar el nombre de Martínez Alva, como homenaje aun en vida del mismo, formando parte además de (absolutamente) todas las ediciones de reuniones ordinarias y campamentos de la Coordinadora, que luego se trasladó a toda la provincia. Conociendo las inquietudes del Lic. Baigorri, seguramente lo hubiera apoyado y aportado lo suyo, de haber estado por aquí.
Luego de algunos importantes Encuentros y eventos llevados a cabo por la SADEM, entrega del Premio Andrés Guacurarí de por medio, el máximo galardón por aquellos tiempos, se crea el Grupo Horizonte, con sede en Posadas, pero con poetas y escritores de varias ciudades misioneras, liderado por el periodista y escritor, Esteban Abad y secundado por el suscripto. Inmediatamente se funda en Iguazú el Taller Cultural Siembra (multidisciplinario), por idea del teatrero, actor y escritor Juan José Burgos y de quien suscribe, que entre otras cosas, también llevó a cabo un Encuentro de Escritores nacionales y provinciales, en 1992. Con la presidencia de Abad, en 1995, la SADEM crea su primera Delegación, cuya titularidad recayó en Iguazú, en la persona del suscripto, con cuya gestión comienza un inclaudicable deseo de que Misiones tenga al fin un evento internacional de relevancia, (que se materializó ese mismo año, con la presencia de 50 escritores de cuatro países) que no sólo crezca y se mantenga en el tiempo, sino también, desde donde se premie anualmente la trayectoria de un escritor misionero, como el actual “Vencejo de Oro”, que, al decir del propio Lic. Baigorri, de los demás colegas escritores y de la opinión pública en general, junto al evento de la Ciudad de las Cataratas (Encuentro Literario Internacional Cataratas del Iguazú), es lejos el más importante, debido básicamente a la continuidad, a la capacidad convocante, al lugar geográfico, que no sólo incluye a escritores nacionales de relevancia (“y de Perú”) sino que ya ha traído a importantes figuras de seis países, en varias ocasiones y que para su edición de Octubre de 2005, ya tiene programa cerrado desde hace dos meses, con escritores de nueve países, por ejemplo, de la talla de Lina Zerón, México; de Bella Clara Ventura, Colombia y de José Manuel Solá, Puerto Rico (Premio aBrace 2004) entre otros de esos mismos países y demás invitados. Si bien es cierto, que por cosas que no vienen al caso el evento y el premio cambiaron de nombre en dos ocasiones, no es menos cierto que se mantuvo la idea original de sus gestores (desde su nacimiento en 1995) el Director del Taller La Araucaria, que suscribe esta nota y el homenajeado de este año, Juan José Burgos.

Lo manifestado por mí, sin el menor ánimo de ofender o menospreciar a alguien, señala claramente el papel fundamental que ha tenido Puerto Iguazú y sus creadores en lo que el Lic. Baigorri llama “Movimiento Literario Misionero”, porque también desde aquí se gestó el Raid Poético Pedestre, llevado a cabo por su mentor Daniel Stéfani, de Iguazú a Posadas, por la Ruta 12, y luego, por la 14, reuniendo en un libro a unos ciento cincuenta escritores y poetas anónimos, difundiendo y promoviendo sus trabajos, con una trascendencia notable, y posteriormente, llevando a cabo el proyecto de Alberto Szretter, “El Carro Polaco”, también con singular éxito.
Felizmente, varios años después y con importantes motivaciones, nacieron grupos como Misioletras y su emblemática revista virtual, de Posadas; Grupo AVE, de Aristóbulo del Valle; El Quijote de la Esquina, Puerto Rico; Dementeazul, de Eldorado, Amigos de las letras de Horacio Quiroga, de San Ignacio y otros que están saliendo a la luz y la SADEM, que con la gestión de la poeta, periodista y actriz, Numy Silva, nuevamente comenzó a hacer Encuentros y que demuestran sin duda alguna, que este “Movimiento”, difícilmente se detenga. Y no puedo dejar de señalar los concursos literarios provinciales, que también aportan lo suyo, como el de la Dirección de Cultura de Apóstoles, “El mate”, el de FM Cuñá Pirú, de Aristóbulo del Valle y otros tantos que dejaron de realizarse.         
Pero debo hablar también de otro importante aspecto citado por el Lic. Baigorri, donde interpreto cierta connotación despectiva al mencionar el tipo de escritura de los escritores misioneros, cuando dice “una literatura paisajista, ocupándose del rojo de la tierra, del mate, el agua, el monte y pintando algunos personajes”…Quizás, como oriundo de otra provincia, aún no haya permitido que todo eso que menciona y que es parte fundamental de la esencia misionera, le haya tocado el alma, ni que los duendes de nuestra selva hayan invadido su escritura, ni que la sangrienta historia nuestra y su doliente derrotero, aún vigente, le haya motivado a conocer más (no se ama lo que no se conoce). Es menester señalar en este punto, que esta peculiar tierra de inmigrantes, no sólo a inspirado e inspira a sus propios hijos a transformarse en sus voceros más dilectos y comprometidos, sino que ha motivado a escritores de relevancia y absolutamente ajenos a esta geografía, a referirse a ella, con las exactas palabras que parecieran incomodar al autor de la nota y sus amplias derivaciones: el uruguayo Horacio Quiroga, casi toda su obra, que eligió San Ignacio para vivir y morir; el consagrado nacional Alfredo Varela, con “El río oscuro”, editado en varios países y llevado al cine por Hugo del Carril, una de las mejores películas argentinas, a cuyo contenido se refirió Jorge Amado, con generosos elogios; el español Areu Crespo, con “Bajada vieja”; el bonaerense Martínez Alva, toda su obra, desde Montecarlo; los entrerrianos, Kaül Grünwald, Jacinto Cossi Issasi y Hugo Amable, con gran parte de su obra o el caso de los correntinos Lucas Braulio Arecco, Alberto Szretter y Raúl Novau, que adoptaron la “ciudadanía misionera” con todas sus consecuencias o el paraguayo Víctor Verón, con “Los pájaros sagrados” y sus demás obras o los creadores de otros rubros, como el pintor polaco Kowalski, el mismo Areu Crespo, también en la pintura o el músico Danilo Santinelli, todos ellos se refirieron y refieren a nuestra tierra, detallada, comprometida y magistralmente. O sea, “pintaron la aldea” que eligieron como suya y su obra es un hito de piedra y fuego para todas las generaciones y para los que quieran adoptar a esta provincia para el resto de sus días.
Esto no significa descartar a quienes no escriben sobre la “aldea” donde viven, porque su necesidad o no, seguramente es un proceso interior, inherente a cada uno y vendrá con el tiempo, o no lo hará nunca. Pero creo que tampoco debe promocionarse tan generosamente (e irresponsablemente) sólo la escritura estética en cualquiera de sus formas, sino también la ética, la que incluye al hombre en el gran paisaje herido del mundo, o sea, el albañil, el docente, el empleado público, el aborigen, el colono, el tarefero, las prostitutas, los piqueteros, los desocupados, etc…que están muy cerca nuestro. Podría afirmar entonces, que Misiones toda es un inmenso taller literario a cielo abierto y que nuestra escritura, vanguardista, surrealista, o lo que fuera (no me quitan el sueño estas definiciones) debería reflejar mínimamente la razón del espíritu de la lucha que decimos llevar a cabo, caso contrario, si esa lucha a muerte a favor de algo va por un carril determinado y nuestra escritura, por otro, me parece que terminaremos hundidos en la demagogia, lo cual ya ha contaminado bastante nuestra sociedad. Una de las principales enseñanzas de los maestros citados, es algo que cada día pareciera costar más: la humildad.
El Lic. Baigorri manifiesta también su preocupación por la escasa dedicación al erotismo, lo cual me parece raya la exageración, porque seguramente hay temas más importantes a ser tenidos en cuenta. Algo tengo muy claro: no se puede subestimar a quienes no se dedican a la temática que uno cultiva y tengo la convicción además, que debemos tratar de hacer lo que hacemos, de la mejor manera posible, con o sin rima, con o sin selva, pero siempre apuntando al ser humano y su moderno calvario y como dicen incansablemente todos los talleristas y maestros: el que cree tener la vocación para escribir, debe leer tanto o más de lo que escribe, porque el camino de los grandes, está lleno de señales claras y luminosas (de mucho trabajo) y creo que si intentamos por ahí, tal vez lleguemos a buen puerto.-
Marcelo Moreyra
Director       Taller La Araucaria
                                     (Puerto Iguazú – Misiones)
 E-mail:   moreyraiguazu@hotmail.com                   encuentrodeiguazu@yahoo.com.ar