Avispa Nº 28 Poemas



Cancionistas

Sus voces agudas cortaron al tango
y en aquella herida vos supiste entrar
como esos malevos, que muy altaneros
muestran cicatrices, pequeños trofeos,
de coraje y existencia, de pasión y libertad
donde vive el tango reo y la femineidad.
Donde están ahora nuestras cancionistas
Muchachas de barrio, minas de arrabal
La calle Corrientes ya duerme tranquila
Las luces no brillan, sus voces no están.
Mercedes Simone nos dice cantando
Rosita y su perro que sarnoso está.
Pepita Cantero, una mocosita y
Tita Galatro un tango sin letra
nos quiere cantar
Libertad Lamarque con sus
besos brujos.
Reclama p' el pobre pan
La Montemar.
En el cambalache que es la vida diaria
la escucho a “La Negra” Sofía Bozán.
También La Maizani solo haya consuelo
en el Buenos Aires, está su ciudad.
Recorriendo calles con olor a barrio,
melodías porteñas
Tania entonará.
Y Tita Merello, con todo su genio,
no es por hablar mal,
no importa a quién sea lo manda a volar.
Son graves las voces, de nuevas pebetas,
que hoy cantan el tango, suenan casi igual,
aunque el tango es macho y estampa de hombre.
Dulces heroínas, voces personales,
yo quiero escuchar.

Tuqui Rodríguez (Mar del Plata)

Despedida de un marinero

Mar:
aquí me ves, viejo y erguido,
capitán en una piedra oscura que te obstinas en golpear.
Golpea, que esta vez no vencerás.
Marinero en tierra firme, encontré por fin mi ancla,
amarrada en el mismo centro de la tierra.
¿Quieres voltear mi nave?.
Inténtalo. Esta vez no la voltearás.
Vienes a lamer la cubierta.
Suave, espumoso y deslizante como un reptil.
¿Qué pretendes? ¿Arrastrar al grumete confiado e ignorante?
Ya no existe.
No, esta vez no lo llevarás.
¿Y esta ola, subyugante cual sirena, que me tienta con el azul profundo?
No, tampoco ella podrá. Esta vez no podrá.
Tú mismo me templaste.
Ya no te temo
En verdad, cuando huérfano de todo afecto decidí navegar,
fuiste padre severo en las noches tormentosas;
madre complaciente en las tardes luminosas,
acunándome con canciones de gaviotas,
arpegios de olas y calor de sol,
camarada alegre brindando tus frutos que saciaban mi gula,
amante silencioso y romántico bajo la luna llena .
Te amaré siempre.
Vuelvo a mi origen,
donde el verde reemplazará tu azul;
el mecer de las espigas, tu ondular;
el dulzor de las flores, tu sal;
la firmeza del suelo, tu tambalear.
Adiós. Volveré en mis cenizas a fundirme en tu caudal.
Adiós. Adiós, mar.

Nilda Prieto de Sanza

PUDIERA o PUDIESE

Pudiera ser
que en el declive manso de los días
alguna hilacha
quedase en los bolsillos
o un papel arrugado
entre las prendas
-minúsculas señales sin ruptura-
nos pudiese acercar
al tiempo del amor
que duerme en los cajones.
Pudiera ser que una tarde
el destino nos cruzara en el atajo
por donde escurren huellas
de olores que reinciden.
Tal vez
sólo un segundo
de rabia en la nostalgia
pudiese derrotar tantos recuerdos
y así
pudiera ser que en el camino
nos despidiéramos al fin
como quien mira
los últimos peldaños de la vida.
Pudiera ser que la memoria
se detenga
si no pudiese soportar
el infinito goce
del reencuentro.

© Silsh (Silvia Spinazzola) (Argentina)

Caifas

Cuan ciegos sois sabios de Babilonia,
vuestro entendimiento se ha varado en la costa de los espejos,
mas vuestro conocimiento linda con los vientos del abismo,
con la nada.
¿No sabéis acaso de la ruptura de cadenas en Fillipos?,
¿No escuchasteis hablar del gran pez de Jonás?,
mas,
¿A tus oídos no han llegado las aguas de Moisés en el sepulcro del Faraón?
OH sabios cuan ciegos sois,
pues he dicho que no existiría mujer estéril en mi pueblo.
¿No me creéis?
Pues recordad Sodoma y Gomorra,
recordad Pompeya.
Pobre del que no creyese en mi,
no me gustaría morar en vuestros zapatos,
si así lo fuese.
Se avecina tu desierto eterno Caifas,
si en algo has de creer,
entonces,
cree en ello.


Juan Manuel Tasada
(Secretario Honorífico del
Movimiento Literario Argentino)

Desnudez fulminante
 
La mano crispada nace de una memoria oculta
y me abraza, me quiere.
Es la tuya, es la más cálida y honda mano
una oscuridad naciente teje su origen sin destino
 
Tu mano, que es una mano o un pulsar sangrante
señala con leve gesto el carmín efervescente
Ya no son tus finos labios, grenchas descocidas
las trenzas que me acarician con caricias tibias.
 
Tu mano amalgama mis  palmas ardientes,
y la lleva consigo en un enorme recorrido, me tensa,
ese amor deforme de una mano pura
que viaja como viaja un sol moribundo.
 
Y me entierra en el aceite nocturno, nos hundimos,
con los dedos entrelazados, atentos
y tu mano, que es una mano dolida, nacida de una
memoria
me deja provocando estrellas, con la desnudez fulminante.
 
Víctor Miguel Fontana <victormiguelfont@yahoo.com.ar> (Misiones)

Luz y ausencia
 
Me retuerzo entre alambres
de un andamio derrumbado.
Pasión sin aire.
Sombra de un sueño.
 
Abrazos que zozobran
en un mar compartido
nos alejan.
Voz que se confunde
con el viento del desdén.
Te quieros mudos.
 
Dulce libador de bocas
que amarga miel produjo.
Me diste el amanecer
y la inquietud de la noche.
Te vas en las alas de un pájaro
que emigra.
 
Una espina en mi costado duele.
Muerdo tu nombre.
Nuestras manos quebradas
se separan.
Puntas de flecha,
mi adiós y el tuyo.
Mi soledad regresa.
 

Norma Dovizziano
delapalabra – MDP

«Poesía = Arte por la belleza absoluta»
Remembranza

Imágenes recurrentes
capturadas dentro,
a punto de olvido
surcan espacios agrietados
hasta caer
en lapsos
del presente.
Filmes poco nítidos,
brumosos,
oxidados en gris.
Sin palabras,
aunque llenos
de percepción
propia.
Nostalgias no añoradas
regresan indefinidamente,
ausentes
vagas
etéreas.
Eternamente.


Sergio R. Aznar
<alasvidasalvaje@hotmail.com>

Mar del Plata, la ciudad feliz.


Anoche en mi ciudad vi tantas cosas,
tanta gente,
tanta gente durmiendo en la calle.
Vi a una persona acostada
que empleaba como almohada una caja de herramientas,
le vi las mejillas rojas de frío apretadas contra el trabajo.
Vi a un matrimonio abrazado en el suelo
envuelto en un pedazo de cartón humedecido
mientras una pobre señorita sonámbula
pasaba por su lado
con un pequeño aparatito en la mano
escribiéndole un mensaje vaya a saber uno a quien carajo.
Vi a un niño que alrededor de sus siete años de edad
le danzaba la muerte con pegamento.
En mi ciudad se ven tantas cosas.
Señoras, señores,
anoche, en La Feliz,
vi el hambre en los brazos de un hombre revolviendo la basura,
observado por un policía
con un garrote en la mano
esperando deseoso
que el hombre encuentre algo de valor
que no le sirva por pobre
y a él le sirva por ladrón.
aparte de triste es muy violento lo que veo.
Tendré que ocuparme
y castigar a los culpables de esta miseria,
de esta pena que da rabia.
Señoras, señores, tendré que ocuparme,
permiso.

Juan Manuel Alfonsi (Mar del Plata) )

- Naturaleza viva -


Nadie ama ya las voces de los pájaros,
las susurrantes quejas de los antiguos pinos
mecidos en la brisa del estío,
el naranja aleteo de las mariposas errantes,
el paso lento de las perseverantes hormigas
surcando el denso, húmedo, fragante follaje.
Nadie repara en el callado arribo de las estaciones,

ni en la llegada al mundo de una flor pequeña y simple,
ni en los ojos melancólicos de un perro callejero, bueno y solitario.
Se postran desangrándose mil días
y nadie se detiene a contemplar su trágica y hermosa muerte inevitable,
los corazones gélidos y apagados ¡Están tan distantes de la belleza! Se ofrendan
generosamente al monótono sonido de las grises autopistas,

a las alquimias del metal y del vidrio, al neón, al plástico, a la pólvora.
En los pequeños rincones y silenciosas comarcas ajenas al bullicio humano
aún brilla la vida, lejos del vertiginoso paso de los hombres
hay un raudal de soles, espectrales caricias de la luna,
nocturnas playas, mansos murmullos del gigantesco océano.

                              Mariano Orcoyen - (Mar del Plata)