Juan-Jacobo Bajarlía
. 1.-) Juan-Jacobo Bajarlía |
Formó parte de la Asociación de Artistas Premiados Argentinos «Alfonsina Storni» (APA) como redactor exclusivo.
2.-) “Si algún día te ofrecen una opción, no pidas el deseo. Pide la luz”
Stella Alvarado. Exclusivo para « La Avispa » |
Escribir D. R. Mourelle - La escritura como arte - (Buenos Aires)
Aprendizaje venido del descubrimiento. Cuando en acción, suspende parte del espectro abarcado por la mirada, lo oscurece, lo cual obliga a mirar de otro modo, por entre pliegues. Esta suspensión cambia el paso del diálogo interior, ofrece un ritmo nuevo al pensar, lo pone a su disposición. Este paso nuevo del diálogo interior, junto con el oscurecimiento de parte del espectro abarcado por la mirada, no se hace sentir salvo indirectamente, como si ocurriera en otro lado ; la mirada deja de ser un sentido tradicional, el pensamiento se presenta como ruido a descifrar. La lectura completa ; pero, de no ocurrir, pensamiento y mirada seguirían de todos modos por el camino que iniciaran, solidarios con el movimiento inherente al escribir, movimiento que es el escribir. Aun sin lectura, la cual siempre es posterior, estos nuevos movimientos del mirar y del pensar acuerdan una lógica que se afirma en e impulsa latraza. Estos movimientos se recuerdan como vividos en un sueño aun cuando la lectura posterior del texto producido los empape de significado ; y, al igual que los sueños, dejan una impresión fantasmal, ajena, desde la acción en sí misma, a la lógica del dicho significado. Estos movimientos no son subjetivos ni objetivos, continuos ni discontinuos, funcionan dentro de, o amparados por, un imaginario que se sostiene gracias a la promesa de sentido entramada en todo texto, promesa que la lectura hará cumplir: |
como dice Sollers, de la Divina Comedia : «Dictado del sentido que permite ir significando», dictado que se enuncia a sí mismo, o, también, que las distintas intervenciones del autor —como actor, y como lector en potencia— dan como resultante que se refleja y traza sobre sí al mismo tiempo que hacia adelante. Estos movimientos producen lenguaje dentro del lenguaje, latraza viene limitada por un lenguaje, no se trata de grafismos al azar, esto es : no completamente al azar, se incrustan en el azar de una lengua en particular, y esta lengua en particular viene incrustada en ellos como necesarios al impulso que los mueve. Aquello que el sueño no permite sacar fuera de sí, aquello que el movimiento vivido como sueño no puede pronunciar —porque la lectura está suspendida—, se funde con latraza favorecida por la ausencia de sentido similar a como una corriente de agua es atraída hacia las partes más bajas del terreno por donde pasa : ¿ley del menor esfuerzo o embalse donde la energía se acumula hasta ser liberada? ; esta liberación ocurre, en el texto, con la llegada de la lectura. Resaltemos, por las dudas, que ley del menor esfuerzo no es lo mismo que ley del sin esfuerzo, tampoco que el esfuerzo vaya a ser escaso ni, mucho menos, pobre. Tales movimientos, los que acompañan a la vez que impulsan el escribir, por estar saturados en la atmósfera del sueño, no son memoria ni son olvido, pero, dado que no son ajenos al principio de incertidumbre, dejan la sensación de haber visitado un país que les ha impuesto, como condición para el regreso, no poder contar lo visto allí salvo indirectamente, como escenario presenciado entre la niebla, crónica de una metáfora. No se trata de que el autor determine el escribir, tampoco que siga los dictados de otra voz —musa, ángel o demonio— ; el escribir es movimiento independiente, latraza va hacia latraza, la escritura proviene de movimientos reflejos, se escribe para sí, desde y hacia sí, a sí misma. |
La función o transformación de los poetas Salomón Valderrama Cruz – (Perú) ¿Existe algún papel para los poetas en la actualidad? Me refiero, no a la acción de escribir y exponer un mundo íntimo en la hoja en blanco o en el ordenador vacío, sino al papel de cambiar y ordenar la realidad, la nueva realidad, la posible realidad. La que indefectiblemente nos sumerge o conduce a la reducción de recursos necesarios para sostener la vida (todas las variantes posibles de las plantas) como la conocemos y concebimos: nuestra vida. O, en paralelo, para sostener el equilibrio vital (el ciclo de interrelaciones), se encarga, la naturaleza sabia tiene que extinguir alguna forma viva (especie cuyos recursos carecen de espacio, de espaciotiempo) para que radicalmente no se extingan cuatro o dos o tres. La misma realidad (realidad = naturaleza) que asume el rol de transformar los organismos (evolución = adaptación = mutación) para los nuevos ambientes (biotopos) más hostiles, más inhóspitos para las otras especies no partícipes de la transformación; a veces radical (una gran explosión) o a mejor cuantía y adaptabilidad, proceso paulatino y lacerado (deseo o función eutanasia). Pero, claro, es algo que no es nuevo sino que viene copulado a nosotros desde la primera vez que un hombre definió o remarcó el espacio o territorio que podía habitar, tal o, esa especie. El principio de los, aparentemente, inofensivos corrales. Corral para las vacas, las ovejas, corral para los cerdos... corral, reserva natural o parques ecológicos, corral o prisión para los criminales, corral u hoguera para los herejes; corral, bloqueo económico o exilio para los opositores; corral, medios de comunicación (paneles, revistas, periódicos, radio, televisión, teléfono, internet...) o bombardeo constante de estupidez mecanicoreflejo o reflejomecánico (condicionamiento = necesidad repetida y asumida verdadera). Entonces, ¿cuál es la función de los poetas? ¿Asumir lo inevitable y proseguir la senda de los microprocesadores, de las ingentes metrópolis automatizadas, del futuro y ya deducido mundo que prosigue: biotopos = biorobots (ínfimos, pequeños, grandes, ingentes naves estelares donde se vivirá y vivirán las futuras sociedades), humanoides (entes, cosas que asumirán funciones de preparación y reparación de los contextos o mundos donde está o irá el nuevo hombre...) Es que está todo evidente: la manera como en estado y estatus desesperado se consumen y crean los nuevos medios y formas de alimentación. Sólo haciendo una analogía de primaria se puede comprender qué va a suceder cuando el planeta azul esté como China o India; pienso que así como ellos, desesperados, por que lo están, sino porqué tan barato la mano de obra, y su producción en sí (a pesar de la calidad). La deducción de esto es que el hombre, por algo, está realizando investigaciones en otros planetas. Claro, no es secreto que en un futuro, no tan lejano, únicamente podrán gobernar aquellos que controlen los medios vitales (agua, vegetales, animales, energía solar o semejante en celdas de retroalimentación...), los agentes naturales que permiten la vida y a su vez son los que más peligro corren de contaminarse, de volverse simple y ordinaria tierra (estéril = muerta). Esta es la razón por la cual empresas del mundo entero están en la pugna por lo último en tecnología genética (sincrónica y diacrónica). Acelerar el proceso de producción (un crecimiento óptimo en el menor tiempo posible) y mejorar la calidad del producto (hacerlo inmune a los agentes patológicos y abarcar lo más posible en volumen y beneficio). Es que las poblaciones así lo exigen; parece ser que, a pesar de todo (guerras, epidemias y catástrofes naturales), más son los que nacen que los que mueren. Si no cómo nos explicamos el monstruo total de la población mundial (en algunos lugares más densa que en otros). |
Así tenemos cebollas y papas que superan el kilogramo, manzanas y plátanos que ya no se malogran, lana y algodón de color rojo o verde (naturales o, mejor dicho, modificados)... Aves que crecen en 45, 30, veinte días solamente (dos kilogramos y a la mesa y al estómago y a la sangre y al ciclo alterado); y se está investigando para que este espaciotiempo, todavía extenso, se reduzca a su mínima expresión. No me extrañaría que en un tiempo, no previsto, se conciban aves en un instante (como si atravesaran puertas, en el tiempo, de su normal desarrollo y estabilidad). Todo por propulsión genética (los motores del presentefuturo). Pero no es todo y solamente la necesidad de alimentar más rápido sino que está la, un poco olvidada y vital, necesidad (implícita) de poder morir más rápido. Por supuesto, es lo más lógico; un ente viviente al que se le altera su ciclo vital (natural) de desarrollo óptimo, también se le modifica su ciclo de muerte óptima. ¿Qué arrastrará esto? Ya lo sabremos, o ya lo sabrán los especialistas en alteración y aliteración genética (si es que no lo saben ya, los filosofobiólogos o biofilósofos). Yo, puedo proponer, que un ciclo de óptimo desarrollo, implica, un consumo de una cadena de desarrollos, también, óptimos (aclarando que, en realidad, con el matematismo de la genética nunca se sabe). Pero, qué pasa con un consumo de una cadena alterada (crecimiento forzado y raudo), acaso, no será posible, también, asumir en la cadena más grande (el que aproveche ese alimento) una alteración irreversible en su óptimo desarrollo; algo así como que, paulatinamente, su aprovechamiento y crecimiento, también, sean más rápidos y así una vida más corta. Lo que estaría, directamente, afectándonos a nivel genético y masivamente, desapercibido, hasta que será tarde. Es, singularmente, una hipótesis que puedo elaborar de tan gigantesco y muy complejo mundo. Al mismo nivel y con igual particularidad, me pregunto y cavilo sobre este mundo enigmático de las computadotas y el Internet (universointernet); siempre me sorprende la posibilidad de almacenar y trasladar tanta información junta de un lugar a otro (a veces me parece infinita). Pero pienso y veo que no es cierto, sino que todo radica en la contrariedad, paradoja, de que (un posible), en un instante la capacidad binaria del símbolo se pierda o simplemente cambie por sí misma (en el lenguaje de las computadoras) a otro código; a una especie de lenguaje, todavía, no viable de interpretar. Salomón Valderrama Cruz nace en abril de 1979 en Chilia, departamento de La Libertad (Perú). Realiza estudios en la Universidad Nacional Federico Villarreal y Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Aparece su primer libro de poemas Encrucijada el año 2002 y, en el 2003, Anemómetro. |
Contar con el lector Elba Tesoriero La forma de la esfera, cóncava o convexa, depende del lugar en el que está ubicado quien emite el juicio. Cuando se es parte de la cosa el proyecto es cóncavo. Lo contiene. Es parte de la homogeneidad de su redondez. Si está afuera le es ajena. La ve convexa. |
El que narra inventa a través de sí mismo lo que recibirá el lector, que a su vez aplicará el IVA (impuesto al valor agregado). Quien lea algo que “lo atrape” pasará a formar parte de ese algo. De ahí surge la necesidad de orejas que tenemos los escritores. Sin lector el círculo no cierra. Así como él nos acepta con nuestra mochila, completa nuestra historia través de su interpretación. Sólo cuando el lector haya transcurrido sobre nuestra materia prima, el producto estará terminado. Por eso el que escribe debe estar dispuesto a aceptar la crítica, es decir, que el lector vea la obra cóncava o convexa. |
Que ce soit dans la nuit et dans la solitude, Tamara Soledad Rutinelli - (La Plata) |
He vivido en el Espejo, mi vida ha sido Espejo, mi preciada imagen, el mundo estaba ahí, han dicho, para todos, la posibilidad era su centro. Por las noches la imagen en cuclillas susurraba en mi oído... he creído tanto por dios. (texto publicado en Mundísimo nro 3) |