¡Estuvimos en Cuba! |
Es verdad que el costo es a cuenta del Estado, también es verdad que acceder a unos de estos libros no es fácil, salvo en bibliotecas públicas que son un ejemplo de excelencia a pesar de los pocos elementos bibliográficos con los que cuentan Es imposible contar en un par de páginas la totalidad de las vivencias, pero si puedo hablar de Roberto Méndez habitante de Camagüey, un ícono de la literatura cubana, ganador de tantos premios nacionales e internacionales que sería muy largo comentarlos. De su amigo el plástico Joel Jover, autor de un libro de poemas que me dejó temblando los sentidos y del cual no me puedo desprender aún hoy casi a un mes de mi regreso, de Iliana Sánchez su esposa, plástica que con toda humildad me confesó que en el año 2000 había expuesto en el Centro Cultural Recoleta por invitación de la ciudad de Buenos Aires; Lourdes González Herrero, narradora impecable al frente de una de las editoriales de la provincia de Holguín que me entregó “Papeles de un naufragio” y “María toda” con la esperanza de nuestros compatriotas pudieran compartir sus textos; a Aída Bahr, escritora de una sensibilidad exquisita, guionista de cine y encargada de la editorial de Santiago de Cuba que me prestó su tiempo para concurrir a su editorial, entregarme sus trabajos literarios junto a varias de las revistas que ahí se imprimen y hacerme participar de uno de sus talleres junto a sus alumnos de quienes tengo un especial recuerdo. Sería injusto no mencionar entre otros a Zaida Montells Mendoza, Jefa bibliotecaria y narradora oral de Camagüey que donó libros de su propiedad, a Miguel Santiesteban Domínguez, director del teatro Guiñol de Holguín y Maricel Godoy Rodríguez Directora del Consejo Provincial de las Artes Escénicas. Al grupo de Danzas “Oxígeno” de la localidad de Cienfuegos que se interesó por un guión de mi autoría, a los hermanos Néstor y Roberto Lebriere Camué, abogados y encargados de la Dirección Municipal de Cultura de Santiago de Cuba y al señor Rodulfo Caillant su Presidente, quienes me entregaron en mano varios de sus obras e organizaron una reunión relámpago debido a mi falta de tiempo, con una cantidad increíble de escritores que se acercaron ante la propuesta de hacer conocer su material en esta parte del continente y escuchar unas improvisadas palabras sobre realidades y proyectos de nuestra comunidad. Todo a cambio de nada. Sus palabras, su atención, sus libros puestos en mano de una persona que lamentablemente solo pudo dejar la promesa que esos libros serían leídos y que de dichos lectores saldría una devolución hacía ellos a través del proyecto del Libro Viajero. Alejandro Gómez |
| Extroversión de un exabrupto No puedo comprender a este desterrado mundo que me rodea y que es reflejo de este exilio interior que proyecto. |
-¡Claro, vos la vez clara porque sos conciente (de ello). Es fácil hablar desde fuera de mí, de una forma consciente. Vení acá adentro y hacéte el iluminado teniendo que pujar contra el superyo que se la pasa hablando de moral y buenas costumbres, de idealismo y la mar en coche. O teniendo que soportar al ello, que se le cae la baba con cada minita que cruza por la calle o las que ve por internet, cuando vos activas tus mecanismos de defensa para calmar su líbido. ¡Claro, sentado de piernas cruzadas, con ambas manos detrás de la nuca, en esa pose de “porteño tomando café en La Biela” que tenés, cualquiera filosofa! Pero hay que venir acá, calzarse el mameluco y poner manos a la obra, para saber cuán difícil es sociabilizar a este proletariado de neuronas, cada una tirando para sus bases programáticas, no pensando en otra unión que la de satisfacer sus deseos más partidarios. ¡Ahí te quiero ver, mascarita! ( Lihuen ) Miguel Ángel Abud - (de Uruguay en Viedma) |