Avispa 27 - Editorial

¡Estuvimos en Cuba!
 
Es irreverente hablar de un país y su cultura cuando uno apenas ha posado la mirada por un tiempo absurdamente breve. Y hablar de Cuba es hablar de un mundo particular en donde al apoyar los pies, uno se da cuenta que es de los pocos lugares en donde algo diferente está pasando.
Es extensa la lista de aquellos que han hablado de sus ciudades, edificios y de la luz que muestran sus habitantes, pero es difícil expresar la presunción del extraño fuego que los alimenta. No debo hablar de política, ni quiero y es posible que no esté calificado para hacerlo, pero sí puedo hablar de su gente, con la que me he rodeado y que han impuesto huellas muy profundas en mi visión sobre la vida y la cultura.
Al recorrer La Habana, capital al fin, con sus vicios y ostentaciones de brillos que ya no existen la esencia se pierde detrás de multitudes ávidas de otras necesidades. Como si lo hiciera por el jardín interno de mis cosas, he recorrido Cienfuegos, Trinidad, Camagüey, Holguín, Guantánamo y Santiago de Cuba y ha sido tan grande el interés y la acogida, que habiendo visitado durante veinte días esa maravillosa isla solo he tocado sus arenas en los tres últimos en Varadero, parcelario circuito ocioso y ciego depósito de turistas. El resto ha sido dialogar en forma constante y amable con algunos de los escritores, artistas plásticos y dramaturgos más notables de la isla.
Detrás del monstruo de siete cabezas de la retención voluntaria, estos artistas exponen ante el visitante, el talento, el esfuerzo y la dedicación de aquellos que a pesar de nadar por aguas a veces muy oscuras, conocen el punto hacia adonde se dirigen. He podido hurgar pensamientos hasta quemarme en ese fuego oculto del que hablé al principio y mi curiosidad respecto a ellos ha sido satisfecha. Es obvio que existe un mundo literario muy interesante al que no tenemos acceso, ambos países seguimos inmersos en la lectura de excelentes escritores de otras épocas. Nuestras letras contemporáneas padecen de un olvido colectivo de ambas partes. Ellos por el cerco que también incide en su cultura, nosotros porque es más cómodo no investigar.
Han tenido la amabilidad de regalarme libros en forma personal y para ser distribuidos en el ciclo del “Libro Viajero” Y cuando hablo de regalar hablo de afecto y esfuerzo porque si para nosotros es difícil editar, para ellos no lo es menos. Cada provincia tiene su editorial y luego de una selección local y otra desde La Habana, logran hacerlo apenas unos treinta a treinta y cinco escritores por año por provincia.

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Es verdad que el costo es a cuenta del Estado, también es verdad que acceder a unos de estos libros no es fácil, salvo en bibliotecas públicas que son un ejemplo de excelencia a pesar de los pocos elementos bibliográficos con los que cuentan Es imposible contar en un par de páginas la totalidad de las vivencias, pero si puedo hablar de Roberto Méndez habitante de Camagüey, un ícono de la literatura cubana, ganador de tantos premios nacionales e internacionales que sería muy largo comentarlos. De su amigo el plástico Joel Jover, autor de un libro de poemas que me dejó temblando los sentidos y del cual no me puedo desprender aún hoy casi a un mes de mi regreso, de Iliana Sánchez su esposa, plástica que con toda humildad me confesó que en el año 2000 había expuesto en el Centro Cultural Recoleta por invitación de la ciudad de Buenos Aires; Lourdes González Herrero, narradora impecable al frente de una de las editoriales de la provincia de Holguín que me entregó “Papeles de un naufragio” y “María toda” con la esperanza de nuestros compatriotas pudieran compartir sus textos; a Aída Bahr, escritora de una sensibilidad exquisita, guionista de cine y encargada de la editorial de Santiago de Cuba que me prestó su tiempo para concurrir a su editorial, entregarme sus trabajos literarios junto a varias de las revistas que ahí se imprimen y hacerme participar de uno de sus talleres junto a sus alumnos de quienes tengo un especial recuerdo. Sería injusto no mencionar entre otros a Zaida Montells Mendoza, Jefa bibliotecaria y narradora oral de Camagüey que donó libros de su propiedad, a Miguel Santiesteban Domínguez, director del teatro Guiñol de Holguín y Maricel Godoy Rodríguez Directora del Consejo Provincial de las Artes Escénicas. Al grupo de Danzas “Oxígeno” de la localidad de Cienfuegos que se interesó por un guión de mi autoría, a los hermanos Néstor y Roberto Lebriere Camué, abogados y encargados de la Dirección Municipal de Cultura de Santiago de Cuba y al señor Rodulfo Caillant su Presidente, quienes me entregaron en mano varios de sus obras e organizaron una reunión relámpago debido a mi falta de tiempo, con una cantidad increíble de escritores que se acercaron ante la propuesta de hacer conocer su material en esta parte del continente y escuchar unas improvisadas palabras sobre realidades y proyectos de nuestra comunidad. Todo a cambio de nada. Sus palabras, su atención, sus libros puestos en mano de una persona que lamentablemente solo pudo dejar la promesa que esos libros serían leídos y que de dichos lectores saldría una devolución hacía ellos a través del proyecto del Libro Viajero.

Alejandro Gómez
 

 

Avispa 27 - Humor

Extroversión de un exabrupto

No puedo comprender a este desterrado mundo que me rodea y que es reflejo de este exilio interior que proyecto.
Acudo a la internet en procura de apaciguar mi corazón y sólo consigo ser una máscara más de todos mis miedos que veo en los otros.
Ayer tenía un futuro promisorio hasta que llegó el presente y lo arruinó todo.
Ir en busca del amor en este mundo compra-venta, es más o menos como ganarse el premio mayor en la lotería del Barrio Guido.
Un beso sólo es sentible si se desprende del confort.
Fundirnos en un abrazo sólo nos transporta si tenemos para el importe de este colectivo que nos conduce a lo menos importante.
El mercado nos ha marcado el alma, revalorizándonos el dolor.
La balanza comercial nos despierta los sueños.
Los informes del mercado nos explican a cuánto cerró nuestra esperanza.
Los informativos nos cuentan la realidad de lo que nos pasa, cuando dejamos de soñar.
Los menos se han venido a menos, y los más solo piensan por separado.
¡¡¡GLUP!!!
-¡Ehhh, pará que te estás yendo al carajo, chabón!
-¿Quién me habla?
-Yo. Tu conciencia.
-¿Y desde cuándo mi conciencia me habla como si estuviera fuera de mi?
-Desde que tú estás fuera de ti. Aquí estoy, en esta especie de diván de tercermundista, que son los almohadones tirados en el piso.
-¡Ahh, hola! ¡Y como para no estar fuera de mi...! ¡Si todo me sale pal' carajo! No hago un gol ni tirándole un penal al arco iris... ( Lihuen )
-¡Pará la pelota y levantá la cabeza, hermano! ¿Qué estás buscando con este mal rendimiento, que el DT te saque del campo?
-Quizá. Estoy cansado. Me quiero ir a descansar. Tomarme una ducha, agarrar el bolsito e irme por ahí; salir del partido. Estoy podrido de este partido de vida, compitiendo por un trofeo llamado felicidad. Ya no creo poder ganar. Ya no quiero ganar. Estoy de mitad de tabla para abajo y no sumo puntos ni para irme al descenso.
-Tu problema flaco, es el director técnico. La estrategia que emplea no es la adecuada para enfrentar a los rivales que enfrentás.
-¿De qué hablás? ( Lihuen).
-De tu insonsciente, cabeza, de tu inconsciente. Tenés que desoír un poco al DT, o te vas a la B.
-¿Y cómo hago? No es fácil ignorar las indicaciones del cuerpo técnico y demás “sabelostodo”. El estratégico de saco y corbata me indica que debo pararme con un 4-4-2, dejando de lado al puntero izquierdo; el preparador físico me exige que corra, que corra, y que deje de fumar y de pensar en mujeres; el masajista, que debo entrar en calor antes del primer pique; los barrasbrava me exigen que juegue lindo, haga goles, gane y que además, les levante la “cometa”; el dirigente, que dé una buena imagen, los periodistas que hable bonito... ¡Paráaa...! Son muchas voces que al final me dejan sordo! ( Lihuen )
-¿Y vos no sabés que una vez que entraste a la cancha el que toma las decisiones sos vos?
-¿Y qué decisiones voy a tomar si mi cabeza está llena de decisiones ajenas? ( Lihuen )
-El problema no es “ellos”; ellos siempre van a opinar y querer dirigir las vidas de otros; el problema eres tú, que no te das cuenta de ello.

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-¡Claro, vos la vez clara porque sos conciente (de ello). Es fácil hablar desde fuera de mí, de una forma consciente. Vení acá adentro y hacéte el iluminado teniendo que pujar contra el superyo que se la pasa hablando de moral y buenas costumbres, de idealismo y la mar en coche. O teniendo que soportar al ello, que se le cae la baba con cada minita que cruza por la calle o las que ve por internet, cuando vos activas tus mecanismos de defensa para calmar su líbido. ¡Claro, sentado de piernas cruzadas, con ambas manos detrás de la nuca, en esa pose de “porteño tomando café en La Biela” que tenés, cualquiera filosofa! Pero hay que venir acá, calzarse el mameluco y poner manos a la obra, para saber cuán difícil es sociabilizar a este proletariado de neuronas, cada una tirando para sus bases programáticas, no pensando en otra unión que la de satisfacer sus deseos más partidarios. ¡Ahí te quiero ver, mascarita! ( Lihuen )
-Yo te recomendaría esto, viejo: ahora, después del entretiempo, tenés que salir a la cancha y hacerla así de chiquitita a la globa.
-Lo que voy a hacer así de chiquitita es a la esperanza, chabón. La voy a dejar tan chiquita que se va a parecer a ésta.
-¡¿A cuál?!
-A ésta mala suerte que me persigue.
-¡Ahhhh! Pensé que se había infiltrado el ello... ¡Qué susto!
-¡Bueno, papá! ¿Vas a venir a mí o te vas a quedar ahí, haciéndote el dolobu? Cuando se te ocurre, salís de mí, me abandonás. ¡Al fin y al cabo sos un inconsciente bárbaro!
¡GLUP! ¡GLUP!
-¡Uhhh, ya no lo aguantaba más a éste idiota! ( inconsciente )
-¿Cómo andás inconsciente? ( conciente )
-Bien. ¿Y vos consciente? ( inconsciente )
-Bien. Aunque no tanto como el que está atrás tuyo...(c onciente )
-¡Uh, mirá! El ello también se salió de adentro del estólido.( inconsciente )
-¿Cómo andás ello? ( conciente)
-Ello ando bien. ¿Y cómo andarás vos inconsciente? ( ello )
-Bien. Bien conciente de mi propia inconsciencia. ( inconsciente )
-Se quedó sólo el quía...
-Y si... Como para que se dé cuenta de que sólo es un pedazo de carne sostenido por huesos.( conciente )
-¡Qué vida sufrido la del tipo, eh! Creerse tanto siendo tan poco cosa.
-¡Y sí, viste! Mirálo ahí, inmóvil, pasmado. No vale dos mangos sin nosotros. ( conciente )
-¡Ni pa´barro sirve! ( ello )
¡¡¡ GLUP !!!
-¡Bueno, bueno, chicos, se acabó la joda! ¡A laburar!
-¿Y vo´quién so, cuarto Glup? ( ello )
-Yo soy el que doy. El amo de todos mis esclavos, o sea, ustedes cuatro: cuerpo, conciencia, inconsciencia y ello. Soy el principio y el fin que los sostiene. Sin mí, su tiempo-espacio sólo sería una ilusión que por ustedes nunca habría sido realizada. Sin mi, el universo todo de su existencia, no existiría, más que como un sueño que no habrían siquiera soñado. Me deben la vida, la que pagarán con la muerte, pero solo cuando yo lo decida.
Yo soy el que doy. El alma, me llaman, como para poder atraparme aunque más no sea en palabras. Pero yo soy tan libre, tan libre de ser, como nunca alguno de ustedes lo ha imaginado.
¡Y ahora vamos! ¡A trabajar! Cada uno en su función, en función del todo, llamado Lihuen. ¡No se hagan los piqueteros que el estado de este tipo, no da para cortes de ruta! ¡Ya bastante tiene con ser un ser humano, como para que ustedes vengan a hacerse los “lumpen proletariados” de este “Homo-Piltrafum”. ¡Vamos, vamos, adentro! (el alma).
¡GLUP! ¡GLUP! ¡GLUP! y ¡¡¡GLUP!!!
-¡Uy! ¡Qué dolor de cabeza tengo! Otra vez me quedé dormido escuchando a Baby Echecopar. ¡Qué bajón! ¡Así no hay realidad que aguante, ni pesadilla que se pueda elaborar!

Miguel Ángel Abud - (de Uruguay en Viedma)