| Un café con...
Marcelo Marán por Alejandro Gómez
Marcelo Marán responde.
Desde que Marcelo Marán asumió en cultura nos debíamos este encuentro; tengo el placer de contar con su amistad. De alguna manera me inició en el teatro a través de un certamen organizado por la Provincia de Buenos Aires cuando él estaba a cargo del teatro Auditorio y además, de haber sido fiel concurrente a sus talleres de dramaturgia en donde compartimos buenas noches de pasión literaria y teatral, hecho que nos acercó tanto como para poder compartir un libro editado este año. Describirlo es fácil: buena persona, atento, considerado, preocupado por las cosas que lo apasionan y jugado por sus convicciones. Me es difícil ser imparcial, pero más difícil es no mostrar al público quién está a cargo de Cultura teniendo la posibilidad y los medios para hacerlo. Gracias a su generosidad, esta es la nota.
–Desde tu primera obra como dramaturgo en 1984 y tu primer libro como autor literario en l985 ha corrido mucha agua bajo el puente y cuando hablo de esto me refiero a infinidad de obras creadas y dirigidas dentro del ámbito local y nacional ¿Qué es lo que hace volcar tu energía en los últimos años hacía los cargos públicos, dejando un poco de lado tu pasión por lo teatral y literario?
Creo que todo empieza cuando me llaman para dirigir el Teatro Auditórium y compruebo que también desde la gestión cultural se puede encontrar un espacio de creación. Por el lado de la pasión, no debe haber nada más energizante que conseguir que otros disfruten de actividades culturales o que la gente se movilice detrás de un proyecto. Provoca una gran felicidad ser parte –aunque sea una mínima gestión–del logro artístico de otros.
–¿Podés en forma breve contar algunos de los logros en esta conducción de la Subsecretaria de Cultura?
Lo más importante estimo que ha sido un cambio de mirada sobre el hecho cultural. Comenzar con el planteo de una concepción de «cultura» en un sentido más amplio y antropológico. Instalar a la cultura en el centro de las relaciones sociales, como aquellos hábitos, costumbres, creencias que emergen de nuestro pueblo y que dan cuenta de su identidad. Sin descuidar las expresiones artísticas tradicionales darle mayor importancia a la animación socio-cultural en los barrios para generar desde allí y con el consenso de los actores del lugar políticas culturales que se sustenten en el tiempo a través de redes entre las distintas organizaciones.
–Y si hablamos de malos años ¿Cuáles fueron los peores a tu criterio dentro de la actividad?
Si dejamos de lado los años sangrientos de la dictadura, sin lugar a dudas los peores en todo sentido, y partimos desde la época de reinstalación de la Democracia, creo que los peores años fueron los del Menemismo neoliberal de la fiesta de la pizza con champán. Años donde se estableció la cultura del cholulismo, de la televisión basura y de los megaeventos; con la destrucción sistemática de nuestras industrias culturales y la desaparición de nuestra identidad, cosa que en la práctica llega casi a la disolución de la República con el gobierno de De la Rua. En estos años fue muy difícil gestionar en cultura porque el mensaje que circuló durante esos años fue el de privilegiar la economía sobre los verdaderos valores culturales: la solidaridad, la creatividad, la ética.
-Y de los fracasos... ¿cuál es el que más te ha afectado, siempre hablando desde la función pública?
Más que de fracasos hablaría de errores. Me mortifica mucho cada vez que con una decisión siento que puedo estar lesionando el derecho de alguien.
–¿Te sentís acompañado o es verdad la soledad de ese extraño poder?
No estoy en un lugar de mucho poder, y me siento muy acompañado por buena parte de la gente que trabaja conmigo. También siento la compañía de colaboradores de los barrios y de muchos artistas. De a poco siento que son más los que se acercan y quieren sumarse. Al principio cuesta y es natural, los funcionarios en este país han perdido la credibilidad.
–Como marplatense tengo la sensación de que la ciudad no trata muy bien a sus representantes culturales ¿Qué opinión tenés al respecto?
Habría que definir qué se entiende en tu pregunta por «ciudad». ¿Son los propios vecinos los que no tratan bien a los representantes culturales? ¿Son los organismos del estado? ¿Las asociaciones intermedias? ¿Los propios artistas? Y por otro lado ¿quiénes son los «representantes culturales»? ¿Existe la representación cultural? ¿O la cultura la hacemos entre todos y todos somos parte de ese producto? Volvemos a lo mismo, hay que reconstruir el espacio de participación comunitaria, hay que hacer resurgir nuestra identidad, hay que exaltar la diversidad de pensamiento y seguramente vamos a poner en valor nuestra cultura.
–¿Alguna reflexión respecto a tu desempeño en los años 98 y 99 como Director del Teatro Auditórium de Mar del Plata?
Abrí las puertas del teatro a los creadores marplatenses y se creó una mística fuerte entre los empleados que permitió el desarrollo de acciones importantes. Inmediatamente el público se sumó y cerró el círculo .
–Una reflexión respecto a tu actuación como Director de Cultura del Partido de General Pueyrredon en tu gestión anterior.
La sensación era de ahogo. Sentía que mi gestión estaba acotada y mediatizada por las autoridades superiores. Hice lo que pude desordenadamente, no se compartían objetivos y planes comunes.
–En ambos puestos y a la distancia, salvo las trabas políticas ¿Se pudo haber hecho más por la comunidad marplatense?
Siempre se puede hacer más, pero el día tiene 24 horas y los sistemas burocráticos traban muchas veces las buenas ideas y las mejores intenciones.
–¿Qué planes tiene la secretaria a tu cargo respecto a la literatura dentro del ámbito de la ciudad?
Aunque muchos me vinculan exclusivamente con el teatro, en realidad vengo de la literatura. Conozco y he vivido en carne propia las vicisitudes, penas y castigos de quienes deciden utilizar a la palabra como expresión y quieren compartir su trabajo literario con otros. Es decir, sé lo difícil que es hacer un libro, editarlo y distribuirlo. Por eso para esta gestión es fundamental el estímulo de la lectura/escritura a través de premios, fondos de edición, industrias editoriales, promoción del libro y la lectura, etc.
También, y luego del éxito obtenido en la edición de la Feria del Libro 2004, se está trabajando para una presentación más importante para el 2005. Estuvimos presentes en la reunión donde se otorgaban los espacios y hemos mejorado la ubicación del stand y ampliado al doble el tamaño. En breve estaremos comunicando la forma de participación de nuestros escritores y editoriales.
–¿Existe posibilidad de edición de parte de Cultura, teniendo en cuenta la inagotable cantera de escritores que crecen sin el apoyo que merecen y están esperando de parte del municipio ser integrados al circuito cultural de la ciudad?
continúa arriba |
Como te decía estamos trabajando en un Fondo Editorial que permita, en parte, la edición de escritores locales. Claro que este Fondo no va a dar respuesta a la innumerable, y esto es para alegrarse, cantidad de excelentes autores que tiene la ciudad en los diferentes géneros, pero es un comienzo. Siempre decimos que si el Fondo Editorial tuviera diez años de desarrollo quizás hoy estaríamos hablando de 80 ó 90 títulos editados. Pero no sólo hay que quedarse en la publicación del libro, hay que pensar en su comercialización, y allí volvemos a hablar de «industrias culturales» y de políticas de difusión de nuestros hacedores y defensa de nuestra identidad.
–Hace años que la ciudad no tiene en el ámbito literario un certámen nacional de acuerdo a la calidad de los escritores que en ella residen. ¿Qué posibilidad existe de que Cultura tome esa responsabilidad desde lo organizativo?
Este año tomamos el compromiso de editar dos volúmenes del Premio Soriano que no se imprimieron durante los años anteriores (Poesía y Teatro) cumpliendo de esta manera con una deuda con los autores. También se lanzó el Soriano 2004 dedicado a Guión Cinematográfico y se presentaron más de 90 trabajos (contra la opinión de algunos que desmerecían el género y la participación) que ya entran en proceso de selección por el jurado.
También nos ponemos al día con el «Premio Alfonsina» (Llevaban un año de atraso, se entregan los del 2002 y 2003) que premia la labor artística incluyendo un rubro específico literario.
No quiero olvidarme que durante este año se pudieron imprimir cuatro libros dedicados a los barrios, si sumamos éstos más los del Soriano, más el primer libro del Fondo Editorial estamos hablando de casi ocho títulos en un año, cosa que no es menor.
–Es conocida tu debilidad por el teatro. ¿Eso no te impide ser imparcial respecto a las otras artes que maneja la Subsecretaria?
El teatro es la herramienta que mejor me sirve hoy para expresar mis sentimientos, una herramienta que en mi caso mezcla la plástica, con la música, con la palabra y con el gesto. Por lo que, ni siquiera como creador, marco una primacía de un género sobre otro. Mal podría hacerlo en la gestión. Gestión, que por otro lado, se precia de entender la cultura no sólo desde el lado artístico, sino desde un lugar mucho más vasto.
De muy pequeño he sido influenciado en distintas situaciones familiares por la música, el teatro, la literatura y la plástica. Al grado de haber participado durante muchos años de niño, de cuanto salón de pintura hubiera en la ciudad de mano de mi abuela, Mecha Casal, pionera de la plástica marplatense y compinche de Castagnino y Bruzzone.
La literatura fue mi forma de expresión casi hasta la edad adulta, y fue también la puerta de entrada al teatro a través de la dramaturgia. Mi más preciado tesoro es una maravillosa biblioteca de más de tres mil títulos que me acompañan desde toda la vida. No valoro un género por sobre otro y de ello dan cuenta quienes me conocen con profundidad.
–En lo personal has sido merecedor de diferentes distinciones en el ámbito local y nacional dentro de tu carrera teatral ¿Podés explicar cuál fue la que te dio la mayor alegría y por qué?
Quizás la distinción mayor que he recibido fue ser elegido por mis pares como Presidente de la Asociación de Teatristas Independientes de la Provincia de Buenos Aires. Sentí en ese momento que nucleaba el sentir de tantos artistas independientes que luchaban por sus derechos.
–Como creador has bebido de diferentes fuentes diversos estilos y escuelas en las cuales has encontrado tu propio camino ¿Te sería posible explicar qué género logró influenciar en tu manera de expresar la dramaturgia?
Diría que es una mezcla de cosas. Que nada de la realidad, y más aún de la creación artística, me es ajeno. En mi obra influyen la música, el cine, las historietas, la fotografía, el diseño, la literatura, el humor negro y tantas otras cosas que no puedo identificar.
–Se dice que todo autor escribe sus obras tratando de enviar de manera elíptica un mensaje que de alguna manera lo inquieta ¿Cuál podría ser el tema que en forma constante te ha preocupado y se manifiesta en tu obra?
Hay temas recurrentes: la creación de un cosmos a partir de personajes marginales; la presencia del traidor nacional; el humor negro como forma de escape de la realidad... y últimamente (estoy envejeciendo) una mirada esperanzadora en lo colectivo.
–Sos una persona joven que se ha preocupado y ocupado de trabajar y vivir del arte con suerte diversa ¿Qué podes aconsejar a aquellos que recién comienzan en esta actividad llena de altibajos?
Que no hay nada mejor. Que la felicidad que provoca el ejercicio de la creación no la provocan otras actividades. Por más difícil que sea el camino, por más solitario que parezca y poco alentador, por escaso que sea el apoyo oficial, por pequeño que sea el reconocimiento, vale la pena poner la palabra fin, cerrar el telón, que corran los créditos y festejar la tremenda alegría de haber creado algo.
–¿Cuál es tu pensamiento acerca del rol del lector –espectador, qué obligación sentís para con él?
Pienso que está allí. Y eso ya es mucho. No me compromete, no me obliga, no me somete. Pero esta allí, esperando que pase algo.
–¿Qué nos podés decir como reflexión final?
Esta ciudad me dio la posibilidad de ejercer varias profesiones y estoy en deuda con ella. Espero devolver como artista y funcionario mucho de lo que recibí.
DIEZ PREGUNTAS SIMPLES
¿Una obra?
Medea de Anhouil
¿Un autor?
Armando Discépolo
¿Un docente?
Osvaldo Dragún
¿Un escritor/ ra marplatense?
María Wernike
¿Un actor o actriz marplatense?
Jorge Taglioni
¿Un libro?
Madame Bovary
¿Un amigo?
Don Jorge Taglioni de nuevo
¿Un color?
Verde
¿Una fecha?
Dos hijos, dos fechas
26 de septiembre y 30 de junio
¿Un sueño?
Dormir
Creo que ha sido bastante explícito en sus declaraciones, que aquello que afirma lo defiende con su obra, que nadie que se le acerque con una propuesta cultural será defraudado y que es verdad que su sueño de estos últimos tiempos es solo dormir, al menos las horas que corresponden. Sus oficinas están en el Centro cultural Victoria Ocampo y su puerta siempre responde a buenos proyectos. |