Avispa Nº 23 - Poemas

La Soledad de un poeta


1

Juan:
Qué hace dios
cuando solas
es más a solas
mucho

                                   2

Arrópate
hace frío
Debe estar todo bien
cuando te asomas
y sea el otro lado
de las rosas

3

Me dirán
no he sentido
nada de lo que pasa
me fugué de la infancia
cuando tenía claro
los pulgares, las manos
los primeros bolsillos

Américo Álvarez

           ***

Esa sonrisa esperando
en el último escalón
del edificio

el terror de los placares
con sus puertas abiertas

la multiplicación de sombras
en paredes ambulantes

su mirada
que no cruza
el ventanal del asilo

mis manos temblorosas
sujetando estas letras

su llegar etiquetado

el punto y aparte

las últimas horas
que cuentan.

Octavio Morete

Ficción

Y estoy aquí
                                      en soledad
                                      con sombra
                                      sin estrellas
                                      ni piedad de Dios.
Y estoy aquí
                                      con un limo remoto
                                      con un miedo salvaje
                                      y un alma con fieras
                                      de millares de años.
Y estoy aquí
                                      petrificada
                                      en soledad acompañada
                                      de silencios bulliciosos
                                      cada vez más sola.
Y estoy aquí
                                      viviendo
                                      soñando mariposas
                                      con alas fugitivas
                                      y yo sola, sola, sola.

María Cristina Castagnet - SADE

QUIJOTE TRIUNFADOR

Suelta tu espada de palabras llanas
                    abanico de aspas en tu río.
¿Se durmió tu Quijote
                     en capa de triunfo
                     oliendo a llanto en piedra
                              a verdad en cobre?
Quita esa astilla de cedro en tu resina
                   está encallada en ruego seco.
Relaja tu costado izquierdo
                   ya no hay niebla.
Abre los ojos del “sí”
                  los “no” se fueron
por el empedrado de lamentos.
Despierta a tu Quijote
                  de la ebriedad de negros.
Es tiempo de triunfar,
                   para plantar las huellas.                                                  
             “un atardecer en el tren”   

Anamá Fez
del libro 60/60-poemas/vida

CAMINO

Se alarga el paso
  arrimando esquinas
en la ociosa certidumbre
  de la tarde que desaparece
Se gesta una angustia
  en desfile de paredones
    y mareas imprecisas

Una senda de migajas

  retiene el espejismo
    con juegos de guijarros y vaivenes

Rodar y existir

  absorbidos por un brillo gris
    de luna en soledad


Daniela Riccioni

M  a  r

Tu lomo acero azul
Orla de encajes
Ceñidos a las piedras,
Alelados, acariciando
En sales su aspereza,
Abrazando sus formas
Y al soltarlas, brillantes
De tu almibar
Cabalgas en la espuma
Hacia la arena.
Y en la orilla apenas
Si retozas, apaciguas
Tu encanto en sus caderas,
Las rozas, te retiras,
La besas, allí te quedas.-


         Dolly Edith Lendaro
Bahía Blanca

SIN SEMILLA

Aspiró la amargura de siempre
Bajó a beber su razón
    blanca su boca contra el viento.
Asfixia de deseos
                    en voz alta
dolores
            en burbujas de pecera.

Las velas del silencio antiguo
        congelan su sólido llanto.

Sólo un escote de cáscara
                        fruta sin jugo
sólo un hombre frente a su vida.
Quieto         solísimo sin sol
sin sueños tendidos en el hombro
mirando el nacimiento del verano
                                o de una piedra.
Siempre solísimo.
Sin semilla
                    sin corazón
sin canciones
                    ni margen.
Nada.

Porque nadie mata lo muerto.

Beatriz Silva

Anhelo


 La mirada estéril
proyecta
una huella de barro.

Evoca una tarde
de grises palabras
y manos ausentes.

Descubre sus pechos
moldeados
de viento y caricias.

Presagia noches nuevas
aferra con vehemencia
pasión y chocolate.

Se funde en la contemplación
despierta los pies promesa
y deshace su luna menguante.

Sonia Errea

«AFTER HOURS» («Después de hora»)

Montado en desencadenante Trópico de Cáncer

bellamente mis contemplados veinte dólares vuelan
perdidamente mis ostensibles únicos veinte dólares vuelan

Se me duermen con moderna naturalidad las escultoras

tanto me responden como responderían
a mis convicciones y carisma las escultoras

Comunión de sensibilizados por los pisapapeles

y ¡ríndete, Dorothy!
a las incesantes rarezas humildes y empingorotadas

Aquí me tendréis si es que de veras lo queréis

reportando occisos y tatuajes
desnudas
a las que considero desinteresadas
y vestidas
a las que temo

Sobre llovido, mojado/

casa está lejos
está donde no llego
o existo/
deténganme:
Kafka vive

¿Será que a mí tampoco usualmente nadie me nota?


Cuántos

extraordinariamente solos y con la casa lejos
ni
muertos
ni
esculpidos.
                                     Rolando Revagliatti

EL FIN DEL CÍRCULO

                            A Jorge Luis Borges

                                   Pasos del bastón que homenajeo al verbo
                                   En la arquitectura de un bosque de letras



Mas allá de la hoja, vos y el otro,

destilan un mundo imperfecto
ensombrecido de luces apócrifas.
En la penumbra, Arrabal y Cátedra,
Beben de la misma copa en el mismo jardín.

Apoyada en las paredes de tus manos,

la metáfora del eterno presente.
En el sendero de tus páginas,
recto laberinto del lenguaje,
conjugas la intelectualidad del deseo.

Enigma de tu mundo no siempre comprendido.


Mundo palabra, mundo lengua;

mundo signo. Doble y eterno:
arbitrariamente eterno como vos.

Ironía de la burla del tiempo


Y en el punto final de tu nombre

los hombres
conjurados.

Mónica Aramendi - SEGA Miramar

Vejez y balcón


Se mece mi cuerpo seco
entre norte y sur.
Plumas en prisión de seda
alivian mis rincones.
(herencia artrítica)
Telar de recuerdos
entibia corrugada piel.
Aromas de alta marea
se esfuman en jazmines
y llegan a mí.

Carolina Godoy

< Time Out >

Negará el mar tus ojos
Seguramente el viento <alguna vez>
          detendrá este andar     despiadado de amaneceres

                                    Y no podrá la lluvia

                                          con tu tristeza
                                                de
                                                sopas y
                                                      corbatas

Seremos fanales en silencio

                  Acabando en espasmos de rubor
Aventando la oscuridad con las pestañas

      Y así nos duela el sol

            < tortugas azules       borrachas de rocío>
                  …se comerán los pétalos del alma.

Gustavo Fogel

el resto de las certezas

qué habrá de cierto en tu celda
que los fantasmas se encierran y tejen
                              bufandas de niebla

qué habrá de cierto en la caricia del río
en que lavan los duendes sus ropas
 
porque además de ver el cielo
miro hacia arriba y leo tu nombre
como si nunca antes lo hubiese leído
como viendo un pozo antiguo
                                  que me llama

qué habrá de cierto
que te despierta de mí
en una forma de humo incontenible
 
pienso en dejar que el silencio transcurra
                                                      y borre
 
mientras en el viento
          bailo
              para demostrar que vivo 

(en el fondo del cielo
                      hay un columpio y una niña)

yo le pido al frío que tiemble tres veces
 me tapo hasta los ojos
              
                        y que amanezca

   el resto de mi vida es sin vos

Walter Brunini – (Junín)

Confesión en amor

Decididamente te quiero; a cada instante en cada momento
cuando llego y cuando me alejo;
cuando contigo y cuando en soledad.
Te quiero mujer… amo todo tu ser
De tus ojos a tu pies
tus labios…tus labios
fresa fresca, en dos partes
que dejan salir el murmullo floreciente
Te amo, cuando en tu habitación
y más aún cuando entre gente,
porque descubro que te celo
y que me invaden los miedos a perderte
Porque me importas, por eres quien deseo
porque buscando entre todos, solo espero encontrarte
porque en tus brazos descubrí lo que es ser amado
porque mi locura encuentra razón, en el roce con tu piel
Te quiero mujer…te quiero
a la luz y a oscuras
con el sol o con la luna, con lluvia o con viento
No hay natural, que frene mis deseos de ir hacia ti
Te quiero cuando me quieres, cuando te enfadas
cuando me aceptas y cuando reprochas
cuando en silencio y cuando gimes
cuando me das y cuando me pides
Es que te quiero mujer…te quiero;
tal cual elijas ser


. Sabatino Lauro

Lo no dicho
 

Agazapado
se movía así el corazón y esperaba
como los chicos
a que el avión terminara de escribir tu nombre
hacia la puesta de sol
igual que en el cine de vaqueros

Y una vez más el camino se insinuó
con aires de retorno
aun cuando no se delatara en él
ninguna de mis huellas

La lealtad exige adioses lo mismo que abrazos
y aquéllos preparan éstos
a la vera de aguijones
más de una vez
irreparables

Hay lo no dicho
pero hay
palabra previa al decir
en lo no dicho
la voz que el deseo planta
hasta volver
el deseo
esa voz

Cada mañana traza el avión tu nombre
y el viento
húmedo se interrumpe
breve
antes de abandonar las dudas del día nuevo

Era yo como los perros vagabundos
y lo arrastré desde aquel año cuando el dolor me pudo
como un motor apagado
o puesto a correr en pista ajena

Y como perro vagabundo
creí estar equivocado
y empujé los hierros hasta volverlos pasta roja
inofensiva
dócil ...

Agazapado
te observo hoy
entre las cosas de este bar
y vas de un lado al otro
bañada por estas luces
caídas desde lámparas que se detienen
segundos antes del cansancio
cuando faltan pocos días hasta el beso
golpe de timón para mi rosa-de-los-vientos
fogata ansiosa por aquel diario que nunca escribí

Te miro justo ahí cuando no existo
y mi alma se coloca de costado
para impedir el cierre de las puertas y que el tren se vaya

Hay lo no dicho
pero hay
cornisa que frena el mundo
en lo no dicho
el yo que tu sueño guarda
hasta hacer
del sueño
nuestro yo

Y las tardes
hasta ayer opacas
arrastran la lengua por tus tobillos
tus rodillas
y suben sin pensar en otra cosa que el arriba
y la sombra de la luna sobre las costas de aquel mar rojo
memoria roja
incendio ...

Tiene extremos esta noche
arco tensado en diagonal
acá
donde lo oscuro nos afina de lejitos
y somos almohadones apretados uno con la forma del otro
perdidos de cuna y hogar
hasta el capricho de una campana

Agazapado
espero el momento cuando tus muslos me atrapen y se oiga cómo
a medida que se estira
la cuerda murmura sus secretos
a la guarda del aire que dejara atrás
la sombra

La lealtad exige abrazos cuando los adioses han terminado su tarea
y los aguijones lloran el dolor provocado y se duermen
fondo frío ...

Y así como el avión traza tu nombre
la pinza de tus piernas traza el mío
justo entre lo que calla y la mordida

Hay lo no dicho
pero hay
gemido previo al decir
en lo no dicho
la voz que el deseo planta
hasta exhalar
el deseo
esa voz

Daniel Rubén Mourelle
Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Viudas a bordo
 
Camino lentamente detrás de esa manada de burgueses
mientras el oleaje y las penumbras de la mar
encienden las luces de mis sueños.
Yo soy un pobre diablo en busca de aventuras locuaces
e insurgentes, por cierto, gracias a ello es que estoy aqui,
contemplando amaneceres que no conocía.
Sin embargo no estoy solo en esta aventura,
desde aquí puedo ver a un centenar de personas jocosas,
sonriendo y burlándose de los problemas
que padecen los demás.
Familias perfectas de aristócratas sentimientos
y fríos corazones; de maridos emprendedores
con cimientos ajenos y niños sin futuro.
El anochecer se convierte en la perdición de los viajeros,
para muchos de nosotros no habrá un mañana.
Solo alcanzo a escuchar...
- Mujeres y Niños Primero - algo así como,
- Huérfanos y viudas a bordo -
Ahora
 
¿Quién es el paria?
 
Juan Manuel Tasada
Movimiento Literario Argentino

Oasis

Un oasis
    de ternura espigada
en mis sufrientes arenas
            de viento
en mi pesadilla
        de gritos enmudecidos
que se estancan en mi garganta
        de piernas desesperadas
que corren inmóviles
        sin poder despegar.

Un oasis
    de austera belleza
de nudillos y falanges de agua
de ojos labriegos

    para mi alma obrera
de miradas de hojas frágiles
manos de aire puro.

En esta sequedad mía
tan secreta
sos el oasis
que reverdece
        mi fervor de vida.

Silvia Trincavelli

Bozzetto.
(del libro «Ganglios de lágrimas»)

Nos vestimos con el don de volar,

volar para imaginarnos.
Te imagino, te sueño
¡De tantas formas te imagino!
Te imagino  gateando sobre mi cuerpo,
masticando viejas páginas de tu diario...
¡De tantas formas te imagino!
¡De tantas formas te sueño!
Te sueño despierto,
pero mi sueño nunca despierta.
Con el contorno de un oleaje coagulado
voy construyendo tu silueta,
con el polvillo de las tizas
voy espolvoreando tu piel morena;
maquillo tus ojos con preguntas,
buscando en ellos las respuestas;
torneo tus labios, con gran precisión,
plegando sonrisas entremezcladas
con el arte de besar.
Coloco en ti bondad, picardía,
inocencia, sabiduría,
fuerza espiritual... también fantasía.
A tus gestos les doy movimientos;
te doy mis latidos, mi respiración.
Modelo tu vientre, para cuando,
ya a tu puerta, te atrevas a encerrarme
y ansiosos disfrutemos de nuestra libertad.
Pero mi sueño continua durmiendo,
nunca despierta, siempre es sueño
durmiente en la realidad...
y hoy, tú, la realidad, eres mi sueño;
quien no colorea prosas a mi lado,
genes imperfectos que se tornan
perfectos por su imperfección,
voz de lo imposible,
hermoso cuello que jamás podré besar;
deseo oculto tras los deseos de morir,
morir de verdad, contemplando tus pies;
sostén de ilusiones.

Bianchi Pecaut, Federico. 
Arte Joven MDP