Avispa Nº 20 Ensayos

Sobre Enrique Pichon Riviere
Te saludo
querido y pequeño
cementerio de mi ciudad
donde aprendí a jugar con los muertos
Es allí donde he querido
revelarme el secreto
de nuestra corta existencia
a través de las rendijas
de los antiguos féretros solitarios.

E.Pichon Riviere.

Dado que hace poco se realizaró un seminario sobre «Arte, locura y Sociedad» con el reconocido escritor Vicente Zito Lema, creo es oportuno hacer mención a un párrafo de su libro «Conversaciones con Enrique Pichon Riviere -Sobre el Arte y La locura».y resaltar una de las tantas respuestas dignas de mencionar del fallecido maestro»Ciencia y arte no son opuestos, son dos caminos que transitan sin miedo, con la debida profundidad y sed de aventuras nos internan en el mismo misterio».
Médico psicoanalista y fundador de las Escuelas de Psicología Social de nuestro país fue el creador de las bases de una teoría social que interpreta al individuo como resultado de una relación de interacción dialéctica entre él y los objetos internos y externos, teoría que elabora a partir de su primer interrogante sobre el hombre y la tristeza. El punto de partida de la indagación en lo que hace al conocimiento científico, fue sin duda el psicoanálisis, instrumento teórico práctico, marco de referencia a partir del cual trabajó en el campo de la enfermedad mental. Es de destacar que en las fuentes de su pensamiento su primera forma de exploración, el primer lenguaje y la primera modalidad de conocimiento del hombre y la tristeza se da a través de la poesía, la propia creación poética y la investigación apasionada de dos  protagonistas de la experiencia límite: Rimbaud y Lautréamont, que se sustraen a la locura precisamente desde la creación, introducen en el mundo literario lo siniestro, lo que debería haber permanecido oculto. Dos poetas que hacen patente ese mundo fascinante, a la vez bello y aterrador, los dos poetas de lo inconsciente.

La lectura de un trabajo de Freud, «Análisis de la Gradiva», le da a Pichon Rivíere la vivencia de haber encontrado algo buscado desde siempre: la síntesis entre el arte y la psiquiatría, que se encuentran en tanto, desde distintas perspectivas, conciernen al sueño y al pensamiento mágico. Arte y psiquiatría, poesía y ciencia no son opuestos,-como ya lo señalara  Bachelard, otro inspirador de Pichon Rivíere-son formas complementarias del conocimiento.
Cercanos al pensamiento de Pichon figuraron Sartre y Camus, desde sus reflexiones sobre la angustia, la nada. En el campo de la Filosofía Kierkegaard quien abre el camino del pensamiento existencial con una temática central: la angustia, el sentido o el sin sentido de la vida.
Su amigo, compañero de trabajo y maestro fue Roberto Arlt, verdadero precursor en nuestra tierra del pensamiento existencial y de quién tomó la enseñanza  sobre la crítica de la cotidianidad.
»Los siete locos» y «Los lanzallamas” constituyen a la vez una crítica de las formas políticas, las vigentes y las divergentes, un profundo estudio psicológico de un personaje  atribulado por el terrible dolor de vivir. El dolor y el aburrimiento son temas centrales en el pensamiento de Arlt, y el aburrimiento como vivencia es emergente de la depresión, el vacío, de la perdida del objeto.
Siendo joven, un adolescente Pichon Rivíere buscó las claves de lo siniestro, la tristeza, buscó saber del hombre, de allí que no sorprende el hecho que sosteniéndose en la teoría de Freud, sustentándose en su propia historia y en su propio coraje, haya entrado de la mano de esos dos genios marginados, de esos dos poetas que cambiaron el universo artístico del siglo XX, en el mundo de la locura, de lo siniestro, de la psicosis, pero no para rendirse a ella, no para entregarse a la tristeza que muchas veces le pegó duro, sino para crear instrumentos que permitan alcanzar la plenitud de la vida.
Lo antedicho es parte de una clase dictada en la Escuela de Psicología Social:»La enfermedad y la creación.»


Marta Catuogno - de la Palabra

SER O NO SER

Muchos han sido los males cometidos por quienes descreen de ciertas ideas o, por creer en ella aún siendo éstas de carácter elevado o religioso. Todos pueden pensar bien o mal, ya sea creyendo, investigando, o afirmando. El pensamiento es la acción fundamental en el comportamiento del hombre y, dentro del mismo fluyen los sentimientos que lo sostienen. Por lo tanto, más que el pensamiento mismo es el comprometedor sentir previo el que requiere de mayor cuidado.
El ser humano durante su desarrollo deberá concentrarse en sentir antes de pensar y de actuar. Esta onda de sentimiento a menudo inconsciente y abstracta es, obviamente, de la mayor importancia y, por lo general, es pasada por alto. El sentimiento inicial que DECIDE EL CURSO QUE TOMA LA VIDA MISMA es la rosa que da el color a la vida y el pensamiento concreto puede repartir tanto su fragancia como sus espinas. De él deriva la buena Voluntad que embellece o la mala que declara la guerra, además promete la paz interna y externa.
Las ondas subconscientes son difíciles de mejorar pues fluyen por debajo de las palabras. A pesar de esta dificultad, es deber esforzarse para poder sublimar el uso de la mente. El generalizado estancamiento espiritual rige en medio del tiempo humano que corre sin cesar hacia delante, lo cual significa un fatal retraso para el hombre, quien sabe medir al tiempo pero no lo valora lo suficiente; a pesar de que suele repetir filosóficamente que el tiempo es oro. Se deberá avanzar para vivir; de lo contrario, se retrocede en relación, sin otro destino que morir espiritual, moral y físicamente.
La decisión que se toma antes de pensar fija el rumbo del camino humano, sea por el bien o por el mal, este fundamental sentir deberá ser controlado y guiado hacia una oportuna armonía. La educación debería partir, entonces, del necesario control sobre los sentimientos iniciales aún antes de enseñar cómo desarrollar la inteligencia, la memoria, la aritmética que, por importantes que sean no siempre mejoran la condición humana que se persigue. En la educación tradicional falta poner mayor énfasis en el desenvolvimiento espiritual-religioso, con lo cual se evitarían males demasiado tradicionales. Es necesario que predomine lo que todos saben íntimamente:

Abrir la inteligente conciencia concreta a la armoniosa onda que desciende desde el amplio y generoso “corazón”, o sea, del universal sentir espiritual. Se obedecería así humanamente a la beneficiosa Influencia de la Infinitud divina, que es irradiada en la mente de todo ser humano, (que ha sido hecho a Semejanza del Supremo y, que no siempre lo ha apreciado cabalmente). Los problemas humanos tienen explicaciones que no todos admiten. Los Maestros orientalistas enseñan que el humano es un ser MEDIO ANIMAL y MEDIO DIVINO. Animal, por fuera, en su bajeza y divino por dentro, en lo superior. El primero lo limita en todo sentido bajo un inconsciente egoísmo que puede llevar al mal, el segundo lo llama a la armoniosa Infinitud espiritual en la que fluye el compatible bien. Éste puede ser compartido universalmente, independientemente de la creencia de cada uno. Quién afirma lo contrario, no dice una verdad profunda, por más que considere saber la verdad única. Aquellas verdades únicas impuestas resultan hoy ser obsoletas, discriminantes y también mentiras únicas. La prontitud o lentitud en el avance espiritual varía y está exclusivamente en manos de los humanos mismos. Esa es la verdad que deberá afrontar.
El concepto claro de la Infinitud Divina debería ser desarrollado conscientemente, ya que su idioma universal, tan simple como sabio, toca a toda mente humana y es de una beneficiosa difícil facilidad para quien transita la amplia onda espiritual. La gran enseñanza es simplemente aprender a infinitarse hacia el Todo, incluso hacia el sagrado prójimo. Esto no requiere ciencia ni fatigosas disciplinas o creencias para poder avanzar hacia la realización espiritual. Estamos ante la necesidad de ampliar el horizonte de la desmenuzante inteligencia que suele predominar malamente, y favorecer a la nificante espiritualidad. Onda que transita el infinito en tiempo y espacio, que abre el camino hacia la eternidad del humano Ser Supremo y hacia proximidad del hombre con el sagrado prójimo.
SER O NO SER pudo dar a entender algo inaudito en su época: SER ANIMALES O SER DIVINOS, ESA ES LA CUESTIÓN .

BERNARDO FAURE
Autor de "EL HOMBRE ANTE SÍ MISMO"
Editorial KIER, 1995
MIRAMAR

La guerra

Mientras esta guerra se estaba incubando, George W. Bush declaró que «debemos estar listos para atacar en cualquier oscuro rincón del mundo». Irak es, pues, un oscuro rincón del mundo. ¿Creerá Bush que la civilización nació en Texas y que sus compatriotas inventaron la escritura? ¿Nunca escuchó hablar de la biblioteca de Nínive, ni de la torre de Babel, ni de los jardines colgantes de Babilonia? ¿No escuchó ni uno solo de los cuentos de las mil y una noches de Bagdad? ¿Quién lo eligió presidente del planeta? A mí, nadie me llamó a votar en esas elecciones. ¿Y a ustedes? ¿Elegiríamos a un presidente sordo? ¿A un hombre incapaz de escuchar nada más que los ecos de su voz? ¿Sordo ante el trueno incesante de millones y millones de voces que en las calles del mundo están declarando la paz a la guerra? Ni siquiera ha sido capaz de escuchar el cariñoso consejo de Günter Grass. El escritor alemán, comprendiendo que Bush tenía necesidad de demostrar algo muy importante ante su padre, le recomendó que consultara a un sicoanalista en lugar de bombardear Irak.
En 1898, el presidente William McKinley declaró que Dios le había dado la orden de quedarse con las islas Filipinas, para civilizar y cristianizar a sus habitantes. McKinley dijo que habló con Dios mientras caminaba, a medianoche, por los corredores de la Casa Blanca. Más de un siglo después, el presidente Bush asegura que Dios está de su lado en la conquista de Irak. ¿A qué hora y en qué lugar recibió la palabra divina? ¿Y por qué Dios habrá dado órdenes tan contradictorias a Bush y al Papa de Roma? Se declara la guerra en nombre de la comunidad internacional, que está harta de guerras. Y, como de costumbre, se declara la guerra en nombre de la paz.
No es por el petróleo, dicen. Pero si Irak produjera rabanitos en lugar de petróleo, ¿a quién se le ocurriría invadir ese país? Bush, Dick Cheney y la dulce Condoleezza Rice, ¿habrán renunciado realmente a sus altos empleos en la industria petrolera? ¿Por qué esta manía de Tony Blair contra el dictador iraquí? ¿No será porque hace 30 años Saddam Hussein nacionalizó la británica Irak Petroleum Company? ¿Cuántos pozos espera recibir José María Aznar en el próximo reparto? La sociedad de consumo, borracha de petróleo, tiene pánico al síndrome de abstinencia.  En Irak, el elixir negro es el menos costoso y, quizá, el más cuantioso. En una manifestación pacifista, en Nueva York, un cartel pregunta: «¿Por qué el petróleo nuestro está bajo las arenas de ellos?»
Estados Unidos ha anunciado una larga ocupación militar, después de la victoria. Sus generales se harán cargo de establecer la democracia en Irak. ¿Será una democracia igual a la que regalaron a Haití, República Dominicana o Nicaragua? Ocuparon Haití durante 19 años y fundaron un poder militar que desembocó en la dictadura de Francoise Duvalier. Ocuparon Dominicana durante nueve años y fundaron la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Ocuparon Nicaragua durante 21 años y fundaron la dictadura de la familia Somoza. La dinastía de los Somoza, que los marines habían puesto en el trono, duró medio siglo, hasta que en 1979 fue barrida por la furia popular. Entonces, el presidente Ronald Reagan montó a caballo y se lanzó a salvar a su país amenazado por la revolución sandinista.Nicaragua, pobre entre los pobres, tenía, en total, cinco ascensores y una escalera mecánica, que no funcionaba. Pero Reagan denunciaba que Nicaragua era un peligro; y mientras él hablaba, la televisión mostraba un mapa de Estados Unidos tiñéndose de rojo desde el sur, para ilustrar la invasión inminente. El presidente Bush, ¿le copia los discursos que siembran el pánico? ¿Bush dice Irak donde Reagan decía Nicaragua? Títulos de los diarios, en los días previos a la guerra: «Estados Unidos está pronto a resistir el ataque». Récord de ventas de cintas aislantes, máscaras antigás, píldoras antirradiaciones... ¿Por qué tiene más miedo el verdugo que la víctima? ¿Sólo por este clima de histeria colectiva? ¿O tiembla porque presiente las consecuencias de sus actos? ¿Y si el petróleo iraquí incendiara el mundo?

¿No será esta guerra la mejor vitamina que el terrorismo internacional está necesitando? Nos dicen que Saddam Hussein alimenta a los fanáticos de Al Qaeda. ¿Un criadero de cuervos para que le arranquen los ojos? Los fundamentalistas islámicos lo odian. Es satánico un país donde se ven películas de Hollywood, muchos colegios enseñan inglés, la mayoría musulmana no impide que los cristianos anden con la cruz al pecho y no es muy raro ver mujeres con pantalones y blusas audaces.
No hubo ningún iraquí entre los terroristas que voltearon las torres de Nueva York. Casi todos eran de Arabia Saudita, el mejor cliente de Estados Unidos en el mundo. También es saudita Bin Laden, ese villano que los satélites persiguen mientras huye a caballo por el desierto, y que dice presente cada vez que Bush necesita sus servicios de ogro profesional. ¿Sabía usted que el presidente Dwight D. Eisenhower dijo, en 1953, que la «guerra preventiva» era un invento de Adolfo Hitler? Afirmó: «Francamente, yo no me tomaría en serio a nadie que me viniera a proponer una cosa semejante».
Estados Unidos es el país que más armas fabrica y vende en el mundo. Es, también, la única nación que ha arrojado bombas atómicas contra la población civil. Y siempre está, por tradición, en guerra contra alguien. ¿Quién amenaza la paz universal? ¿Irak? ¿Irak no respeta las resoluciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU)? ¿Las respeta Bush, que acaba de propinar la más espectacular patada a la legalidad internacional? ¿Las respeta Israel, país especializado en ignorarlas? Irak ha desconocido 17 resoluciones de la ONU. Israel, 64. ¿Bombardeará Bush a su más fiel aliado? Irak fue arrasado, en 1991, por la guerra de Bush padre, y hambreado por el bloqueo posterior. ¿Qué armas de destrucción masiva puede esconder este país masivamente destruido? Israel, que desde 1967 usurpa tierras palestinas, cuenta con un arsenal de bombas atómicas que le garantizan la impunidad. Y Pakistán, otro fiel aliado que además es un notorio nido de terroristas, exhibe sus propias ojivas nucleares. Pero el enemigo es  Irak, porque «podría tener» esas armas. Si las tuviera, como Corea del Norte proclama que las tiene, ¿se animarían a atacarlo? ¿Y las armas químicas y biológicas? ¿Quién vendió a Saddam Hussein las cepas para fabricar los gases venenosos que asfixiaron a los kurdos, y los helicópteros para arrojar esos gases? ¿Por qué Bush no muestra los recibos? En aquellos años, guerra contra Irán, guerra contra los kurdos, ¿era Saddam menos dictador de lo que es ahora? Hasta Donald Rumsfeld lo visitaba en misión de amistad. ¿Por qué los kurdos son conmovedores ahora, y antes no? ¿Y por qué sólo son conmovedores los kurdos de Irak, y no los kurdos mucho más numerosos que sacrificó Turquía? Rumsfeld, actual secretario de Defensa, anuncia que su país usará «gases no letales» contra Irak. ¿Serán gases tan poco letales como esos que Vladimir Putin usó, el año pasado, en el teatro de Moscú, y que mataron a más de cien rehenes?
Durante unos cuantos días, Naciones Unidas cubrió con una cortina el Guernica de Picasso, para que esa desagradable escenografía no perturbara los toques de clarín de Colin Powell. ¿De qué tamaño será la cortina que es-conderá la carnicería de Irak, según la censura total que el Pentágono ha impuesto a los corresponsales de guerra? ¿Adónde irán las almas de las víctimas iraquíes? Según el reverendo Billy Graham, asesor religioso del presidente Bush y agrimensor celestial, el paraíso es más bien chico: mide nada más que mil 500 millas cuadradas. Pocos serán los elegidos. Adivinanza: ¿Cuál será el país que ha comprado casi todas las entradas?
Y una pregunta final, que pido prestada a John Le Carré:
-¿Van a matar a mucha gente, papá?
-Nadie que conozcas, querido. Sólo extranjeros.

Eduardo Galeano